Relato de un cinco veces náufrago

El marinero fisterrán Agustín Traba Estévez fue rescatado ayer por un compañero cuando su barco se iba a pique; no es su primer accidente

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carballo / la voz

Agustín Traba Estévez, Tinito, es un hombre de suerte, aunque ayer en el servicio de urgencias del hospital Virxe da Xunqueira de Cee no se sentía así. Ingresó por una hipotermia severa después de ser rescatado de su embarcación, el San Guillermo, a tres millas de Fisterra. Cuando desde el Graciela y Selene lo subieron a bordo estaba completamente empapado por el agua que entraba en su pesquero a causa de una avería en el sistema de desagüe. Había empezado las labores de achique, pero padece de vértigos y al poco rato fue incapaz de moverse. Cuando le sobrevino el mareo ya había dado aviso de su apurada situación a través de la radio, por lo que la ayuda estaba en camino. El incidente se saldó con una estancia en el hospital y el barco, que es su medio de vida, perdido.

Tinito tiene amplia experiencia en naufragios, cinco con el de ayer. El más notorio, y tercero de su historia personal de percances, ocurrió en febrero del 2003. Entonces pasó 21 horas agarrado a la quilla de la María, su planeadora de entonces. «Acababa de coller unha maragota de 2 quilos e veu un golpe de mar. Caín e notei que tocaba cos pés no fondo, e habería dez metros», explicó entonces. Diez años después de ese naufragio -que lo llevó a las páginas de los periódicos e incluso a participar en el libro de autoayuda La inteligencia del éxito, del también fisterrán Anxo Pérez- volvió a necesitar el auxilio de Salvamento Marítimo. Entonces navegaba con el San Guillermo, que ya no tendrá otra oportunidad, y tuvo que ser remolcado.

El primero, en África

Esa vez no se mojó, pero sí lo hizo en 1977, cuando se estrenó en su particular ránking de naufragios. Entonces trabajaba en las costas de África. Cerca de Canarias encomendó su vida al Santo Cristo de Fisterra y a la Virxe do Carme por primera vez.

En el 2001 se vio en serios apuros a bordo del Leste, que chocó contra un troncón y se hundió frente a las costas de Fisterra. Tinito se salvó. Otra vez.

En cuanto Salvamento Marítimo recibió ayer la noticia de que había un hombre en apuros envió a la Salvamar Altair, que tiene base en Camariñas, y al helicóptero Pesca I, de guardacostas, pero ya no fue necesaria su intervención porque el armador del Graciela y Selene ya avisó de que lo había recogido, aunque en mal estado, por lo que requirió una ambulancia para trasladarlo al Virxe da Xunqueira, en cuyo servicio de urgencias recuperó su temperatura personal.

Hasta el momento Agustín Traba atesoraba una extraña coincidencia que se rompió ayer. Todos sus percances marítimos ocurrieron el mismo día del mes, el 13.

A un paso de la jubilación

El pescador tiene ahora 60 años, por lo que podría jubilarse, pero no parece en absoluto dispuesto a ello. En Fisterra, al conocer el naufragio incluso los hermanos del Agustín no pudieron evitar exclamar: «¿Outra vez?». Han sido cinco avisos. Más que suficientes incluso para un auténtico hombre de mar. 

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