Fisterra quiere vender pescado, pero también cultura

El Concello planea una gran reforma del mercado para incluir un auditorio de 198 plazas y otros servicios


cee / la voz

El gobierno de Fisterra sí ha decidido tomarse en serio el declive que viven las plazas de abasto municipales y tienen entre manos un ambicioso proyecto que, sin perder la esencia del mercado tradicional, pretende darle al edificio también un importante carácter cultural, que dote al municipio de instalaciones con las que no cuenta y contribuya al atractivo turístico.

De hecho, ayer mismo el regidor, José Marcote, y el teniente de alcalde, Xan Carlos Sar, que es quien se ocupa de los mercados en el gobierno, se reunieron con una técnica del Grupo de Acción Local e da Pesca (GALP) para ver si la idea que tiene puede encajar en las líneas de ayudas de esta entidad, que podría abrir de nuevo la financiación de proyectos en septiembre o, en último caso, valorarlo de cara al año que viene.

El anteproyecto elaborado por el arquitecto Vicente Rivas Negreira persigue una mejora funcional del edificio, que constaría de un Mercado Mariñeiro en la planta baja, con ocho puestos, uno de ellos más centrado en la hostelería y la gastronomía, y algo así como un mercado cultural, con un auditorio para 198 personas y otras dotaciones relacionadas en la primera planta del inmueble, que ya ha sido reformado con diferentes ayudas, pero básicamente en sus accesos y aspecto exterior.

El proyecto se divide en dos fases, la primera para el nivel inferior valorada en 122.598 euros y la segunda, que es la incluye el auditorio y el resto de dependencias, en 300.339 euros.

El objetivo del conjunto, que en el gobierno ya dan casi por seguro que no podrán ejecutar todo de una sola vez, es que el mercado recupere su vitalidad, dándole una vía de comercialización a los productos más genuinos y de mayor calidad de Fisterra, como son, sobre todo, el pescado y el marisco, al tiempo que el mercado se convierte en un atractivo más de obligada visita en la localidad, por parte de los miles de turistas que recibe cada año.

Sar explica que no cuentan con un salón de actos con la capacidad y las condiciones suficientes para acoger determinadas actividades, con lo que esta sería una buena fórmula para dotar al pueblo de él. Al mismo tiempo, considera que podría servir como un atractivo turístico de primer nivel por la zona en la que está ubicado y esto acercaría a los visitantes a los productos locales, en beneficio del pequeño comercio.

Antes que con el GALP, que ha recibido el proyecto con expectativas positivas, el gobierno también se reunió con la directoral general de Comercio, con lo que aspiran a poder acceder a líneas de ayuda de la Xunta de Galicia para contribuir a financiarlo.

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