Lena Waterfeld y el pago de su rescate


Lena Waterfled es de Fráncfort y siempre tuvo la ilusión de viajar. Estando en Valencia en un programa de intercambio de estudios, decidió, en verano del 2014 coger su mochila, unas botas de trekking y ropa cómoda y hacer el Camino de Fisterra. Primero llegó a Santiago, le dio el abrazo al Apóstol y, desde allí, enfiló en dirección a Fisterra y Muxía.

Pero el sueño, su sueño, se truncó en pesadilla el 17 de agosto del 2014. Era domingo. Lena, que por aquel entonces tenía 25 años, venía de dar un paseo por la playa de O Rostro. Recogió sus pertenencias y cogió un sendero en Padrís. La noche se le venía encima y la deficiente señalización hizo el resto. La joven se perdió. Lejos de ir por el camino correcto cogió en dirección a un acantilado. Era casi noche cerrada y la joven estaba desorientada. Días antes le había sucedido lo mismo a un peregrino catalán. Lena alertó en ese momento al 112, que habilitó un amplio dispositivo de búsqueda en el que participaron Salvamento Marítimo y el helicóptero Pesca I de la Xunta. Lena fue rescatada y trasladada al Virxe de Xunqueira donde, por suerte, además del susto, le curaron unos leves rasguños. La joven, antes de emprender de nuevo la ruta, se despidió de todos los voluntarios de Protección Civil que habían colaborado en la búsqueda.

Para aquel entonces Medio Rural ya le había leído la matrícula. Días después, la Xunta le comunicaba que tenía que pagar su rescate: 4.803, 33 euros. El argumento es que este servicio solo es gratuito cuando se trata de naufragios. El resto tiene que apoquinar. Y las tarifas están incluidas en un decreto del 13 de junio del 2012. La joven alemana no entendía nada de lo que estaba pasando. Y no porque estuviera escrito en castellano, que lo habla y escribe perfectamente, sino porque se cobre el rescate de alguien que está en peligro. De la incredulidad, Lena pasó al cabreo, porque ella había descartado denunciar al Concello y a la Xunta por la mala señalización del Camino y en cambio le reclaman el pago de su rescate. Paradojas del destino, por aquellas fechas varios peregrinos se perdieron en aquella misma zona. Pero la Xunta se mostró inflexible. Pidió 4.803,33 euros. A Lena no le quedó más remedio que contratar un abogado.

Alejandro López Sánchez envió dos escritos a Medio Rural, uno alegando contra el cobro del rescate, y otro por la nefasta señalización. Todavía no ha obtenido respuesta casi dos años después del incidente. Lena ya regresó a Alemania hace un par de meses. Se le acabó el intercambio de estudios. En su mochila, además de experiencias, se lleva consigo una minuta de la que todavía desconoce su resolución. Lo que sí está claro es que su caso va para largo. Como muchos otros.

Por Toni Longueira CIUDADANA

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Lena Waterfeld y el pago de su rescate