Las quemas en el cabo Fisterra le dan aspecto de basurero

El «rito» de desprenderse de las prendas usadas con fuego se promociona en guías, en los foros y hasta en la web municipal

Las placas de fallecidos, los candados o un parapeto sobre el código QR completan el «espectáculo».
Las placas de fallecidos, los candados o un parapeto sobre el código QR completan el «espectáculo».

La dudosa tradición de quemar la ropa o el calzado en el cabo Fisterra después de hacer el Camino, que algunos definen ya como rito ha supuesto convertir un lugar único por su simbolismo y de una importante riqueza natural en un auténtico vertedero que obliga al Concello a retirar cada año toneladas de basura. Sobre todo porque, más allá de la quema, que deja las piedras ennegrecidas y genera residuos por sí misma muchos peregrinos lo que hacen es abandonar directamente sus pertenencias, en algunos casos a medio arder.

Así no resulta fácil encontrar piezas de ropa o pares de calzado tirados prácticamente en cualquier rincón al pie del faro. Además, este fenómeno ya ha sido causa de numerosos incendios forestales en el Monte do Cabo, de los que todavía se pueden apreciar las consecuencias y estos mismos días no es necesario recorrer demasiados metros para contar una treintena de zonas de quema y restos de hogueras.

Aunque se trata de una práctica prohibida por el riesgo ambiental que supone y, teóricamente, desde el Concello llevan años intentando evitarla lo cierto es que no para de promocionarse a través de guías del camino, publicaciones especializadas, foros y, sobre todo, del boca a boca que lo establece como algo prácticamente ineludible cuando se llega al fin del mundo. «La tradición ?obliga a quemar alguna prenda de ropa que se haya vestido durante las etapas del recorrido como símbolo de la renovación interior que todo peregrino sufre en el Camino de Santiago. Se quema lo viejo para dar cabida a lo nuevo», cuentan en la web de viajeros Ruraloo. «En cualquier caso, los ritos paganos que envuelven la peregrinación a Finisterre incluyen quemar las botas junto al faro. La verdad es que yo no lo hice. Me conformé con quemar una camiseta vieja y volví a casa con mis Chiruca aún en los pies. Las quiero demasiado como para prenderles fuego», escribe un bloguero de El Camino de Santiago de la Mano de un Experto que, curiosamente, está patrocinado por esta marca de calzado.

Lo que llama especialmente la atención es que sea el propio Concello de Fisterra el que a través de su página web lo promueva como la puesta de sol o el baño en el mar, algo que también ha traído más de un disgusto. «Por medio de este rito, el peregrino se deshace de todo lo material y con el fuego intenta quemar todo aquello de lo que se quiere deshacer y que no le beneficiará para comenzar una nueva vida», recoge la web municipal.

A este respecto el alcalde, José Marcote, señala que tienen un proyecto para regularizar la práctica toda vez que ve «complicado» erradicarla. Para ello tratarán de instalar un pequeño crematorio en la zona para que los peregrinos puedan quemar un fragmento de tela de forma simbólica.

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