Lola Casais, un trágico final tras una vida luchando lejos de su tierra

LUÍS LAMELA

DUMBRÍA

Lola Casais, en imagen publicada por La Voz tras su trágica muerte
Lola Casais, en imagen publicada por La Voz tras su trágica muerte

Galería de emigrantes | Nació en O Ézaro, Dumbría, en 1942, en plena y dura posguerra. Emigró a la Argentina

03 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Llevo más de media vida compilando cartas amarillas, papeles varios y documentos arrugados, además de viejas y ajadas fotografías, muchas de color sepia, guardadas en viejas latas de membrillo con la historia de muchos naturales de esta comarca en la diáspora americana... O de viejas revistas emigrantes, a las que aplico un zoom para enfocar vidas pasadas, consciente de que como biógrafo soy un intruso en las vidas ajenas. Pero, seguimos... a los que se marchaban a donde decían que había más pan que en sus casas.

Una de las mujeres emigrantes de la Costa da Morte fue, entre muchas otras, Dolores Lola Casáis Antelo. Lola Casáis nació en O Ézaro-Dumbría en 1942 en plena y dura posguerra, casi al principio de la dictadura franquista, como todos sabemos una época mísera, muy complicada y pobre. Por eso Dolores emigró con 16 años para la Argentina, soltera y dedicada a sus labores, acompañando a su hermana Manuela, a la sazón con 25 años —mujer que falleció con anterioridad a 2011—, y también a su cuñado Demetrio Pérez, que llevaban igualmente a sus tres hijos pequeños.

Todos embarcaron en A Coruña en el vapor Cabo de Hornos y arribaron a su destino el 28 de noviembre de 1958, para dejar atrás padres, hermanos y vecinos. Dolores residió primero en Buenos Aires y después se trasladó a Mar de Plata, y allí se casó con un individuo oriundo de Pontevedra llamado Ramón Varela, formando un matrimonio que tuvo varios hijos, aunque dos de ellos fallecieron prematuramente. Lola y su esposo consiguieron abrirse paso al frente de un comercio.

Tristemente, Dolores (en la imagen, publicada en La Voz de Galicia el 27 de julio de 2018) falleció el 21 de julio de 2018 cuando contaba con 76 años, al ser agredida en su domicilio de Mar del Plata con ánimo de atracarle. Fue golpeada en la cabeza y ya en otras ocasiones había sido atracada y recibido disparos. Un acontecimiento, el que sufrió Dolores, que ocurrió en tiempos en los que ya había perdido la conciencia emigrante imperante tantos y tantos años. Dolores había visitado por última vez su tierra natal el abril anterior a su muerte. Todo un trágico final tras una vida luchando por sobrevivir lejos de su tierra de nacimiento. Toda una historia triste, muy triste. Sí.