Hay un nido en A Boudañeira, en Olveira, además de los de Xesteda, en Cerceda
18 mar 2026 . Actualizado a las 09:57 h.Las rutinas de otros lares son grandes novedades por otras zonas. Ocurre con las cigüeñas: un ave muy común en Castilla y León (y otras partes de España) desde siempre, sobre todo a partir de febrero, Y en Galicia: según el último censo nacional de la organización SEO/Birdlife, se han localizado 1.137 parejas, de las que mucho más de la mitad (733) están en la provincia de Lugo, frente a las 291 de Ourense (sobre todo en el entorno de A Limia). En la de A Coruña, muy pocas, 68, aunque menos en la de Pontevedra (45).
Las coruñesas se concentran sobre todo en el área cercana al límite lucense, y ciertamente puede emplearse la definición de rara avis para las que llegan a la zona. Las que anidan, realmente, ya asentadas para regresar cada temporada, porque sí se han podido ver en la zona en varias ocasiones en algunos campos (Coristanco, en varias veces), aparentemente para descansar o comer.
Pero lo de los nidos sí es novedad. Hacia el este ya llegaron pocos ejemplares a la zona de Cerceda, justo en los límites con Tordoia. Hacia el oeste hay, desde hace unas semanas, un nido en el lugar de Boudañeira, en la parroquia de Olveira, municipio de Dumbría. Una zona por la que el año pasado, curiosamente, ya se había avistado una pareja, al vez la misma buscando un asentamiento
Una pareja escogió el tope de un poste del tenido eléctrico para hacer su nido y ahí están, en medio de una discreta atracción vecinal y de muchos vídeos que se van compartiendo por las redes. Tal vez la proximidad del embalse de A Fervenza, a pocos metros, haya tenido que ver en esta elección.
Es un paso más hacia el norte estas llamativas aves, de la que ya hablaban en La Voz hace casi diez años expertos ornitólogos como Antonio Sandoval o Serafín González, de la Sociedade Galega de Historia Natural. Lo hacían cuando se vieron los primeros dos nidos entre Andoio (Tordoia), al lado de A Silva, y en Xesteda (Cerceda). Desde entonces nunca han fallado, con la salvedad de un nido construido en un árbol que poco después derribó un temporal. Al principio también eran una atracción, con muchos curiosos sobre todo los fines de semana, y ahora ya forman parte del paisaje, aunque muy lejos aún de lo que ocurre en lugares como O Corgo, en Lugo, donde la enorme recta de la carretera nacional alberga parejas casi sin descanso.