La persecución a un maestro dumbriés por sus ideas políticas

Luis Lamela

DUMBRÍA

El profesor Juan Trillo
El profesor Juan Trillo ARCHIVO DE LUIS LAMELA

GALICIA OSCURA, FINISTERRE VIVO | A Juan Trillo, docente en O Ézaro, le complicaron la vida en los años treinta porque había militado en grupos de izquierda

08 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Juan Trillo Rodríguez era, en julio de 1936, maestro de la escuela número 2 -San Crimenzo- de O Ézaro, la misma parroquia en la que nació el 4 de noviembre de 1873. Inició su andadura profesional en diciembre de 1895 y en julio de 1903 fue destinado a la unitaria de Morquintián (Muxía). Estuvo en las de Salto y Tines (Vimianzo) y aprobó las oposiciones en mayo de 1905.

En 1907 se incorporó a la de Trazo y consiguió plaza en propiedad en su municipio natal, en Buxantes, en agosto de 1907, en la que permaneció hasta 1910, año en el que pasó a la número 1, de O Ézaro, y en abril de 1927, a la número 2. Militó en la Unión Patriótica, y desde 1920 mantuvo cierta amistad con Pepe Miñones. En agosto de 1936, en pleno conflicto civil en Galicia, las nuevas autoridades le eligieron para formar parte de la comisión de donativos para el Ejército, en Dumbría. Pasó así formalmente al Movimiento Nacional y al Sindicato Español del Magisterio.

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Pero su antigua amistad con Pepe Miñones le traería problemas. El 27 de noviembre de 1936, diez vecinos de O Ézaro enviaron una denuncia al inspector jefe de primera enseñanza: «Por el completo abandono en que tiene tan sagrada misión de la enseñanza. Hasta el momento en que estalló el glorioso movimiento militar salvador de España, bien pocas veces se le veía concurrir a la escuela, y las veces que lo hacía era, en cuanto a la hora, a su placer, esto es, no tenía horas fijas. Y desde entonces a la fecha, aunque asiste más a la Escuela, también lo hace sin sujeción a horas fijas y son muchas las que falta al cumplimiento de su deber, no asistiendo ni por la mañana ni por la tarde. Pero es más, no demuestra el más mínimo amor a la enseñanza, sin duda por no ser el ambiente regenerador de España que estamos viviendo el de su ideología, puesto que, el D. Juan Trillo es un elemento destacado del Frente Popular, en el que militó y se distinguió buscando votos. Y en las últimas elecciones, formó todavía parte de la mesa electoral». (Siguen las firmas con nombres y apellidos legibles, que hoy no vienen al caso).

Le querían mal

Podemos convenir que había individuos que le querían mal, pero para unirlos, plasmar la denuncia y tramitarla, existió un dedo acusador que organizó la trama y movilizó voluntades. Bastante esclarecedor es un documento, escrito a mano, existente en el expediente, sin fecha y firma, que dice: «Don Juan Trillo Rodríguez, del Ézaro-Dumbría. Hizo el viaje hasta aquí para manifestar que se hallaba perseguido por Falange y que no le dejaban defenderse en el asunto de su expediente. ¡Ojo!»

La anotación a mano mencionada
La anotación a mano mencionada ARCHIVO DE LUIS LAMELA

Así, Trillo acusó a los falangistas de su persecución ante los propios falangistas. Y comenzó la maquinaria represiva cuando tenía 63 años y sus fuerzas estaban ya debilitadas. El 4 de diciembre de 1936 la comisión depuradora del magisterio solicitó de la Guardia civil de Cee un informe, otro a un personaje de Berdeogas y un tercero al delegado civil de Dumbría, relativo la conducta profesional, política y social del maestro.

Y sus actividades políticas, eran volubles, militando en cuanto partido ejerciese el mando

El sargento José Pérez informó el 29 de diciembre 1936 que Trillo era de «buena conducta, moral, pública y privada, y mala con respecto a la profesión, pues nunca asistió con puntualidad a la escuela; que reinaba gran disgusto en todo padre de familia vecino de aquella parroquia, ya que sus hijos se hallaban en un estado pésimo de instrucción... Que siempre se demostró amante del orden, de la religión y tenía ideas sanas, y suponía inculcase a sus alumnos las mismas normas. Que debido a hallarse en una edad avanzada, y algo achacosa, la asistencia a la escuela era deficiente; que en su conducta social fuera de la escuela, era voluble y en público daba buen ejemplo, relacionándose con elementos de todos los partidos. Y sus actividades políticas, eran volubles, militando en cuanto partido ejerciese el mando: vino el directorio, fue somatenista; vino la república, republicano; que nunca tuvo ideología sino que más bien colaboraba con todo el que estaba en el poder, con el fin de japtarse (sic) las simpatías y poder desarrollar su plan de vida ajena al Magisterio». Una de cal y otra de arena.

«Conducta pésima»

Ese mismo día informó el personaje de Berdeogas: «[...] es de una conducta pésima [...] desde hace muchos años que los vecinos se quejan de su conducta tanto particular como en lo referente al cargo que desempeña [...] durante los días de clase, abandona estas y se dedica a otros quehaceres. Militó siempre en los partidos de izquierdas y últimamente en el funesto Frente Popular y es voz o rumor general que dicho Maestro estaba afiliado a la Sociedad de Trabajadores de la Enseñanza».

Y si con estos informes ya lo tenía crudo, el delegado civil envió el suyo el 31 de diciembre: «[...] Si bien su conducta moral pública y privada es buena, deja mucho que desear en cuanto a la profesional. [...] Es respetuoso con las instituciones básicas de nuestra civilización, practica ideas religiosas. Su conducta social es muy dudosa, sus relaciones las practica con elementos de todos los partidos. Sus actividades políticas son dudosas, sin que tuviese nunca una ideología firme; no conoce el informante que perteneciese a partido profesional alguno, si bien su tendencia parecía ser de izquierda o unión republicana».