Un campo de minas en forma de baches

Las vías de la comarca se resienten en medio de una sucesión de temporales

Bache en la comarca de Carballo
Bache en la comarca de Carballo

cee / la voz

Un vehículo del servicio de Vías y Obras de la Deputación circulaba ayer al filo de las tres de la tarde por la DP-3404. Su conductor, después de verse obligado a frenar por una enorme balsa de agua casi permanente estos días antes del puente de Ponte Olveira (entre Mazaricos y Dumbría) tenía que esquivar, nada más cruzar el río, un socavón que crece cada hora sobre la línea divisoria del centro de la calzada.

Aunque el resto del trazado hasta Cee no es de los peores, pese a las obras de la senda peatonal que avanzan a cuentagotas por el mal tiempo, esta anécdota sirve de ejemplo de lo que cualquier conductor, que no lleva precisamente la intención de mirar como están las carreteras, se puede topar estos días en la Costa da Morte. La calle Mirtos de Carballo es un ejemplo. Los asfaltados, ya de por sí precarios en algunas zonas, acusan tantos días de lluvia y en los que un pequeño desconchón de la capa de rodadura, con las horas, más agua, y el paso de los vehículos, sobre todo los pesados, acaba convertido en una trampa.

Hay ejemplos en casi cualquier parte, incluso en vías provinciales de titularidad autonómica y provincial, y algunos verdaderamente llamativos por tratarse de obras recientes que se pueden considerar fallidas, caso del tramo de Vimianzo de Baíñas a Olveira, para el que el Concello aún busca una solución técnica por prácticamente todos los baches han vuelto a surgir.

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