El vákner por los montes de Dumbría


Los días 18 y 19 de este mes se celebró en el Albergue de Peregrinos de Dumbría un simposio sobre la leyenda del monstruo Vákner. Se sabe que un obispo armenio llamado Mártir, sobre el año 1489, cuando aún no se conocía el continente americano, decidió salir en peregrinaje por distintos territorios, entre ellos Roma, Santiago y Fisterra.

Sus reseñas literarias sobre este viaje eran poco explícitas. En una de ellas dice: «Padecí muchos trabajos y fatigas en este viaje en el cual topé con gran cantidad de bestias salvajes muy peligrosas. Encontramos al Vákner, animal salvaje grande y muy dañino a varios kilómetros antes de Finisterre». Los tertulianos, expertos en temas biológicos, históricos y filólogos, trataron de descifrar este monstruo dañino a través de conferencias, colecciones de imágenes como las de la iglesia de Morquintián o las leyendas sobre animales en la antigüedad. En este caso, se supone que sería un lobo rabioso, un toro salvaje o un oso.

Al referirse que fue a varios kilómetros antes de Fisterra, me vino a la memoria que en mi infancia, década de los 50, era el encargado de recoger, por la noche, los animales que pastaban por el monte por estos parajes. El lobo era para mí un animal muy dañino y el sitio más peligroso era el paraje conocido como O Fragoso. La señora Lela do Rico (q.e.p.d.) me decía muchas veces que me acercara a la fuente de este monte el día de San Xoán antes de salir el sol. Encontraría una gallina con polluelos y que vigilase donde se escondía, porque allí había un tesoro escondido. También en el fondo del paraje, donde existe un castro, vivía la «moura», una mujer rubia muy guapa.

A todo estos relatos no les daba importancia. Lo que más me impresionaba era la conversación sobre los lobos, siempre me amenazaban de que tuviese mucho cuidado, que eran muy malos. Mucho me impresionó la muerte, por el lobo, de una vaca de las dos que tenía, la la señora. María do Relojero, también en esta zona. Está situada en el borde norte del Camino Real de Fisterra a Santiago y hace de linde entre las parroquias de Buxantes y Dumbría. Es un paraje, que según contaban, fue una carballeira. En su hondonada existe un castro en buen estado y con el tiempo este monte se transformó en selvático con mucha maleza y tojos. A unos 100 metros en el borde norte del camino existe un petroglifo conocido como Pedra Ancha y a unos 300 metros, cercano a la factoría Ferroatlántica existía un caserío conocido como «Casa de Maias», destruido por el ejército napoleónico en 1809 y próxima a la fuente conocida como «Fonte dos Ladróns». Según me comentaba la señora Lela, era el lugar donde atracaban a los viajeros. Si vamos hacia Fisterra, a unos 500 metros de este sitio encontramos un cruce de caminos de Muros a Carballo y de Fisterra a Santiago, marcado por un cruceiro conocido como «Marco do Couto». A escasos metros existe una losa grabada con las letras CR (Camino Real).

En mis viajes me advertían de que tuviese cuidado con el lobo y a los peregrinos que vienen a Fisterra les advierto de que tengan cuidado con el vákner.

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