El último clavo en el ataúd de Neria

La desidia política deja un cadáver asociativo con deudas millonarias que, en último caso, pagarán los concellos


cee / la voz

La baja como socio de la Deputación da Coruña, formalizada en el pleno del pasado viernes y que se hará efectiva a partir del 1 de enero, aunque tenga ya un carácter más simbólico que práctico, sirve como verdadera carta de defunción de la Asociación Neria, que tuvo en el ente provincial, sobre todo a través de los gobiernos socialistas, a uno de los principales valedores.

Aunque no descubre grandes secretos que no se supiesen, el informe de control financiero, firmado el pasado mes de abril por el interventor adjunto de la Deputación, Juan Bautista Suárez, y que dio lugar ahora a esta baja; sí pone sobre la mesa cuestiones importantes. Por ejemplo, que de las cuentas de Neria siguió saliendo dinero cuando se supone que no había actividad. Vuelve a reiterar que se debió ir al concurso de acreedores en su día y no se hizo, y le pone deberes al alcalde de Dumbría, José Manuel Pequeño, como representante provincial en la entidad. «Debería instar a convocatoria dunha sesión extraordinaria da xunta directiva e propor como asunto da orde do día a solicitude de declaración do concurso», además de «pedir as xustificacións ou aclaracións oportunas» sobre esas retiradas de dinero en las cuentas posteriores al 31 de mayo del 2014 y, en caso de que no resulten satisfactorias «promover a correspondente acción civil para reintegrar ao patrimonio da entidade os fondos indebidamente dispostos», dice el interventor en su informe.

Este dinero son, por un lado, 21.213 euros que salieron por transferencia, 6.685 de ellos hacia Neria Costa da Morte S. L. U., la entidad mercantil creada por Neria cuando su situación ya empezaba a ser negativa, y, por otro, 21.410 retirados en efectivo «por membros da xunta directiva».

El último presidente de la entidad, el mazaricano Francisco Javier González Trillo, asegura que esta última cuantía se corresponde con los gastos, fundamentalmente de comida y desplazamientos, que le abonaban a los voluntarios y que solo se justificaban a través de un recibí con registro de entrada. En cualquier caso, él juntó y encuadernó todos los que tenían -les faltaban por justificar menos de 2.000 euros- y se los llevó al interventor que, según explica, no los aceptó como válidos para incorporarlos al informe por llegar un día fuera de plazo.

Ahora bien, la verdadera piedra de toque de Neria es la deuda millonaria (se calcula ya en el entorno de los dos millones) con distintos acreedores, fundamentalmente el Ministerio de Industria por el crédito del C3M, que se acabó quedando el constructor por una cantidad muy inferior a su valor. Aquí González Trillo asegura que no tiene una idea cierta de que puede pasar, porque cabe la posibilidad de que se pierda en el olvido, al tratarse casi todo de entidades públicas, o que se acabe instando el concurso y alguien la reclame. Ahí sí que entiende que deberían hacerle frente los socios, en este caso los concellos, la Deputación y la Xunta de Galicia, sobre todo.

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