Tres días de presión para ganarse una plaza en la carrera soñada

Dos jóvenes de la comarca hablan de su experiencia en la ABAU y sus expectativas para el próximo curso


Carballo / La Voz

Una de ciencias sociales y con previsión de dedicarse al campo de la salud y el otro con un perfil técnico, posiblemente un futuro ingeniero. Catrina Martínez, de Dumbría, y Manuel María Leal, de Baio, vienen de pasar uno de esos «malos tragos» en la etapa educativa de cualquier estudiante, la selectividad, y sus impresiones no podrían ser más diferentes. Para ella ha sido más sencillo de lo que se esperaba, «aínda que compañeiros de anos anteriores sempre te tranquilizan e che quitan ese medo que levas»; él, sin embargo, no está tan convencido: «Creo que foi máis difícil do que pensaba, sobre todo nalgunhas materias, como en inglés».

Manuel María Leal, de Baio
Manuel María Leal, de Baio

Precisamente inglés fue este año el hueso duro de roer, sobre todo en la parte del listening, que fue especialmente complicado y, por encima, no transcurrió libre de problemas técnicos. «Nós [o alumnado do IES Maximino Romero de Lema] estivemos nas materias comúns nunha sala aparte, e non se escoitaba ben o audio, mesmo tivo que vir o revisor á aula», explica Manuel, aunque sus mayores esperanzas las tenía puestas en las matemáticas. Le fue bien en esa asignatura, aunque tras hablar con algunos compañeros, como es normal, le asaltan las dudas. «Pensaba que moi ben pero, tendo en conta que nalgunhas partes foron ‘a pillar’, agora non estou tan seguro». Cree que se lució en historia de España y espera que las notas puedan ser suficientes para estudiar alguna ingeniería, aunque todavía no tiene muy clara la rama que escogerá: quizá informática, o a lo mejor alguna más técnica, en Vigo.

Catrina Martínez, de Dumbría
Catrina Martínez, de Dumbría

Catrina, sin embargo, siempre ha tenido clara su vocación socio sanitaria, y aunque de pequeña quería estudiar medicina, ahora es una apasionada de la psicología. De hecho, si no le alcanza la nota (necesita nada más y nada menos que un 9 sobre 10) intentará entrar en una carrera lo más parecida posible para así poder cambiarse un año más tarde. Puede que educación social, pero prefiere mantener las esperanzas.

«Ao principio estaba máis nerviosa, sobre todo nos primeiros exames, pero os últimos sempre van saíndo mellor» y, además, tener a rostros familiares a su alrededor la tranquilizó bastante. Si tuviera que lamentarse de algo, fue de su decisión de «deixalo para as últimas semanas. Estudei moito, pero ao mellor tería que ter comezado antes».

Los nervios son el peor enemigo de cualquier estudiante en unas jornadas como las de estos días, en las que se juegan el rumbo que tomarán en los siguientes años de su vida. No es tarea fácil acompañarles en semejante situación, pero los docentes lo intentan, como Manuel Carande, supervisor por parte del Agra de Raíces. «Es una prueba que hay que pasar, y nuestra labor consiste precisamente en ayudarles, tranquilizarles y apoyarles para que den lo mejor de sí», indica el profesor. Hoy, tercera y última mañana de exámenes con la tanda final de materias específicas.

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