«He probado una lubina tan buena y fresca que casi se movía en el plato»

El extorero Pedro Gutiérrez, conocido como El niño de la Capea, ha pasado unos días por la Costa da Morte


Carballo / LA Voz

El nombre de Pedro Gutiérrez podrá pasar desapercibido para muchos, pero aquellos que vivieron la época dorada del toreo, allá por los años setenta, reconocerán sin duda al Niño de la Capea, uno de los toreros más reconocidos del panorama español y latinoamericano. Aunque nacido en Salamanca, su casa fueron durante años las plazas, en las que rivalizaba con su paisano Julio Robles o con el también popular José Mari Manzanares.

Tras retirarse se ha dedicado por completo a la crianza de ganado de lidia y a disfrutar de la vida sin los sobresaltos propios de la profesión. Como parte de su manifestado gusto por Galicia estos últimos días pudo verse recorriendo de cabo a rabo la Costa da Morte, aunque dejándose mucho atrás. «Cuatro días me han sabido a poco, pero me deja la sensación de que hay que volver y terminar de conocer esta hermosa tierra», reconoce.

Manuel Sacedón, gerente del Hostal Bahía, le sirvió de guía turístico durante su viaje, llevándole a él y a sus acompañantes por parajes tan «espectaculares» como el Cabo Vilán, O Ézaro o el Castro A Cidá de Borneiro. «Tengo que decir que este pequeño poblado celta me ha impresionado mucho. Sobre todo el poder ver como vivían entonces».

Confiesa que esta fue la primera vez que visitó la zona, pues conocía más las Rías Baixas y en general toda la zona sur de Galicia, pero que unos amigos de la familia lo animaron a probar la experiencia. «Me dijeron: ‘Es que Galicia es especial, hay que conocerla entera’. Y así decidimos venirnos a ver este paisaje tan extraordinario». El contraste entre la costa agreste y brava y los suaves mantos de prado fue lo que más disfrutó, además de la gentileza de los vecinos. «La gente es maravillosa, no me han podido tratar mejor», incide.

Entre paseos, caminatas y horas bordeando el litoral en coche, el hambre aprieta y el ansia apura. Dice Pedro Gutiérrez que la gastronomía local ya de por si supone uno de los motivos principales para elegir la Costa da Morte como destino turístico. «Es muy diferente a lo que puede verse en otras zonas, con elaboraciones más artesanales y productos más frescos». Por citar algunos platos, ya que dice haberlos disfrutado todos, mariscos y pescados han sido sus predilectos. «Estos días he probado una lubina tan buena y fresca que casi se movía en el plato».

Volverá, eso lo tiene claro, para rememorar esos pequeños placeres que tanto ha disfrutado en los últimos días y para conocer aquello que se quedó en el tintero, «que estoy seguro de que será muchísimo», remata el maestro.

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