«Vine desde Gijón para esta etapa, tenía la visita remarcada»


El asturiano Javier Tellería, de 21 años, fue de los aficionados que tuvieron la ocasión de probar la subida antes que los profesionales. En su caso con un sabor muy especial. «Vine específicamente desde Gijón con mis padres y mi novia, que también subieron en bicicleta, para ver esta etapa. Hace tiempo que tenía la visita al mirador de O Ézaro remarcada y aquí estamos», detallaba el joven, todavía con cara de esfuerzo pero lleno de ilusión.

«La subida es espectacular. Al principio engaña, pero enseguida se empiezan a notar los rampones, así que hasta arriba como se pueda», analizaba el ciclista, que vio la cuesta de cemento especialmente difícil porque, «al ser el piso más rugoso, se patina más». De ahí que ya adelantase que «alguno de la grupeta, como suele decirse», lo pudiese pasar mal. Incluso aventuraba antes de la carrera que «gente como Valverde o incluso Froome si llega con fuerzas puede sacar algunos segundos y empezar a abrir huevo», justo lo que ocurrió respecto a Alberto Contador.

Al margen de lo deportivo, Tellería valoraba las condiciones del entorno y de la etapa que «lo bueno que tiene es que puedes dejar el coche cerca y la gente que no suba en bicicleta puede disfrutar igualmente del espectáculo».

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«Vine desde Gijón para esta etapa, tenía la visita remarcada»