El olvidado castro de O Fragoso

La maleza cubre por completo estos restos situados en Dumbría

Petroglifos de A Pedra Ancha, situados en las inmediaciones.
Petroglifos de A Pedra Ancha, situados en las inmediaciones.

El castro de O Fragoso está situado en una finca privada en el monte de Figueiroa (Dumbría), a unos 1.200 metros al oeste de la factoría Ferroatlántica. Se encuentra en un profundo valle, conocido como O Fragoso por donde discurre el río del mismo nombre, afluente del río Castro. Está sobre una atalaya, protegido por el norte por un escarpado de unos 30 metros de alto que linda con el río. Por los demás vientos está rodeado de un murallón de tierra y piedras, aflorando restos del primitivo foso. La croa es de forma ovalada de unos 80 metros del lado más corto con una plataforma interna ligeramente inclinada hacia el oeste. Por el lateral norte baja una profunda trinchera que sería el camino de acceso al río. Los antiguos lugareños relacionaban este paraje con la existencia de un valioso tesoro manejado por una doncella que se dejaba ver a determinadas horas, pero nadie la había visto. Se localiza en las coordenadas UTM (29ED50): X = 491918; Y = 4759648 con una altitud de 307 metros sobre el nivel del mar.

En la actualidad se encuentra totalmente cubierto de maleza, con un camino de acceso en malas condiciones. A unos 400 metros al suroeste de este castro y lindando con el Camino Real de Fisterra a Santiago, hoy camino de los peregrinos, existe un largo peñasco conocido como A Pedra Ancha donde en el año 1991 se descubrieron unos petroglifos con temas relacionado con armas defensivas como puñales, espadas o alabardas. Estos están considerados por los estudiosos como unos de los más importantes encontrados en la parte occidental de Galicia. Por el lateral este de esta roca también existen varias cruces que pueden estar relacionadas con muertes o deslindes territoriales. Un documento del año 1152 que reseña el deslinde del Coto y Realengo de Vixiantes (Buxantes), en un apartado dice: «Por el camino o vereda a la Piedra de la Mujer Muerta...». Quizá se está refiriendo a esta roca. Este coto fue donado por Alfonso VII al Monasterio de Moraime en pago a los favores recibidos por los frailes en su infancia.

Contemplando sobre el terreno estos valiosos documentos gráficos, da perna verlos perdidos por el abandono y falta de cuidado. Si fueran documentos escritos seguro que estarían guardados en cajas fuertes rodeado de cámaras, sin reparar en gastos. Debemos tener presente que en la actualidad, con las modernas máquinas de obras públicas, en pocos minutos se destrozan muchos siglos de historia. Muchos de los propietarios desconocen su existencia y otros, conocedores de la burocracia que les causa, los consideran como intrusos en sus fincas, y para evitar problemas, poco a poco tratarán de que desaparezcan sin dejar rastro.

De poco valen las normas, amenazas y sanciones de la Administración si no existe la voluntad por parte del dueño. Creo que debe comenzarse por las escuelas, informar a los dueños por escrito de su existencia y buscar un mecanismo de reseña que podía ser la inscripción en el documento de propiedad referenciado por GPS en coordenadas UTM. Si nos referimos al Concello de Dumbría podemos dar por válido el siguiente inventario: Petroglifos, 1; Castros, 16; Castros (topónimo), 6; Mámoas y Necrópolis, 73; Eira dos Mouros, 5; Monumentos naturales, 3. De todos ellos, 20 están sin inventariar oficialmente y 25 fueron destruidos desde 1960 como consecuencia de la concentración parcelaria.

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