Coristanco impulsa el primer y único Museo da Pataca de Galicia

Marta López CARBALLO / LA VOZ

CORISTANCO

Ana García

Ubicado en tres contenedores de carga reciclados, será inaugurado este sábado

24 sep 2022 . Actualizado a las 19:24 h.

Indagar en el pasado para ayudar a tejer el futuro. Ese es el principal pilar sobre el que se sostiene el proyecto de musealización del Museo da Pataca de Coristanco, elaborado por Aser Álvarez y su equipo de Arraianos Producións, que estos días trabajan en la puesta a punto de las instalaciones antes de la inauguración oficial. El gran día será el sábado, coincidiendo con el arranque de la cuadragésima edición de la Festa da Pataca. No pudo coincidir mejor, opinaba ayer Aser, después de pasar toda la mañana colocando material en el museo.

El proyecto llevó su tiempo, «case tanto como o propio proceso do cultivo da pataca», bromea Álvarez, ya que se recopiló mucho material gráfico y documental, pero también valiosos testimonios humanos. «Historias desas que non aparecen nos libros», sostiene. Cada uno hizo su particular aportación para que el resultado final sea una obra colectiva con la que los coristanqueses, y en general la gente de Bergantiños, se puedan sentir identificados.

En este trabajo coral participaron colegios, artistas locales e incluso la regueifeira Lupe Blanco, que hizo una pieza sobre el museo. «É unha obra moi comunitaria, un museo vivo cun relato que terá que seguir enriquecéndose ano a ano, mesmo despois da inauguración», indica Aser.

Con toda la información y el material recopilado el equipo de Arraianos construyó un relato presentado en un formato multimedia, contemporáneo, actual: códigos QR que enlazan a imágenes o vídeos, al podcast con la regueifa de Lupe Blanco o a la historia de personas que fueron pioneras en el cultivo de la patata o cuya aportación ha sido decisiva en los últimos tiempos. Una línea temporal sobre la patata, las fases del proceso de cultivo, aperos tradicionales aportados por familias del municipio, el plan estratégico elaborado desde la EFA Fonteboa o el potencial de futuro que tiene el tubérculo como motor económico son algunos de los contenidos que se presentarán en este museo.

«É un relato que se construíu dende moitos puntos de vista, con visións moi diferentes: a das familias, a dos técnicos, a documentación que atopamos nos arquivos do ministerio...» indica el director de la productora, que añade que el proyecto incluye un «epílogo» en el que se homenajea a Asunción Antelo, Rexoubeira de Bergantiños.

El museo se ubica en tres contenedores de carga —los que se usan habitualmente para transporte marítimo de mercancías— distribuidos en forma de U con una plaza central en la que se colocarán diferentes aperos, ya que la historia de la mecanización del campo también es otro elemento que se verá reflejado en las instalaciones. «Xa temos moitos apeiros de tracción animal», indica Aser, que también explica que «humanizar» algo tan estándar como tres contenedores de carga supuso todo un reto para ellos. Aun así, el equipo está muy satisfecho con el resultado y aguarda que este museo, que es único en Galicia, agrade a quienes se acerquen a visitarlo a partir de este fin de semana.

Una inversión de 45.000 euros

«Queriamos algo que recollese a historia e lle dese permanencia á pataca, máis aló dunhas xornadas técnicas ou da festa. Algo que estivese dispoñible durante todo o ano para colexios ou para calquera que estea interesado en coñecer máis sobre este cultivo». El alcalde de Coristanco, Juan Carlos García Pose, destaca que el Museo da Pataca, ya próximo a ser una realidad tras un largo periplo marcado por el covid-19, recoge «o legado dos nosos maiores, pero tamén a historia de moita xente nova», asegura.

«Humilde» es una de las palabras que utiliza García Pose para referirse a esta iniciativa, declarada «proxecto senlleiro» y apoyada por la Axencia Galega de Desenvolvemento Rural. En total, estima que la inversión ronda los 45.000 euros, entre el proyecto de musealización y la adquisición de las infraestructuras. Lo de los contenedores, asegura, surgió de un proyecto técnico municipal: una forma de darle una segunda vida a unos elementos que, terminada su vida útil, acabarían abandonados y deteriorándose. Una forma de redundar en la sostenibilidad y el aprovechamiento, valores que definen muy bien al rural gallego.