La presencia de una pequeña flor obliga a modificar un parque eólico de 33 millones

Entre Carballo y Coristanco habita una especie única en el mundo


carballo / la voz

Una pequeña flor, la Centaurea ultreiae, una especie de margarita, única en la zona y además protegida, puede obligar a cambiar emplazamientos de un parque eólico, y además lo ha hecho. Lleva dando guerra muchos años, y siempre gana. Primero, con el parque eólico de Monte Castelo, y ahora lo hace con el de Bustelo, entre Coristanco y Carballo, y que aún no se ha construido, pero no tardará, porque ya tiene aprobada la declaración de impacto ambiental, publicada ayer en el Diario Oficial de Galicia. Serán once meses de obras que, si no hay cambio, se llevarán a cabo el año que viene, uno más de tantos parques eólicos (la tercera gran oleada en treinta años) pendientes de construir en la comarca. Más altos (el triple), más potentes (molinos hasta 20 veces más capaces) y con muchas menos unidades que las primeras que llegaron, que fueron también de las primeras de España.

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La presencia de una pequeña flor obliga a modificar un parque eólico de 33 millones