«Se portaron genial con las mascarillas porque en el hospital no nos las daban»

Diecisiete mujeres que cosieron protecciones solidarias pudieron conocerse ayer


carballo / la voz

Han llegado a coser 4.133 mascarillas bajo el lema «cosendo saúde», pero no se habían visto nunca. La iniciativa de Merche Rodríguez para paliar la falta de protecciones en marzo se fue extendiendo hasta llegar a reunir a 17 mujeres, aunque cada una estuviera en su casa. Ayer se vieron por primera vez las caras, o la mitad de ellas, y se encontraron también con Paula Pérez Torres, técnica de radioterapia del CHUS, que llegó a repartir medio millar entre compañeros y pacientes. «Se portaron genial con las mascarillas porque en el hospital no nos las daban», explica. Incluso les hicieron gorros a los sanitarios y a dos niños sometidos a tratamiento que pudieron llevar mejor la falta de pelo con los alegres conjuntos que les cosieron.

Paula Pérez quiso conocerlas para agradecerles lo que hicieron y no puede evitar una emoción que casi la deja sin palabras. «Al principio nos dijeron que no hacían falta mascarillas y después que en radioterapia no teníamos relación directa con los pacientes, por lo que no nos dieron nada», explica. Como muchos otros trabajadores de instituciones sanitarias se vio obligada a buscarse la vida y como reside en Carballo se enteró de las pantallas del Monte Neme y también se llevó muchas al hospital y también supo, en la panadería, de la iniciativa de Merche Rodríguez Castro y su compañera Inés Souto Lestón. Se puso en contacto con ellas y ellas se pudieron a coser.

Rocas de chocolate

En agradecimiento por la labor solidaria, Paula Pérez envió a Merche Rodríguez unas rocas de chocolate, típicas de Santiago, pero el confinamiento hizo que no pudiera repartirlas entre las compañeras, a las que tampoco conocían, por lo que ayer, en vísperas de la fase 3 de la desescalada, decidieron encontrarse todas y dieron cuenta de un buen café hecho en la casa de Vilaverde, en Coristanco, las rocas y unas galletas hechas por monjas compostelanas que completaron un menú elaborado con el agradecimiento de trabajadores y de pacientes del hospital universitario santiagués.

Y echaron la tarde charlando, cada una con su mascarilla de algodón, cosido con solidaridad. Alguna, que sí es costurera de profesión, sigue haciéndolas, sobre todo para los niños, que son los que más dificultades tienen para encontrarlas de su tamaño y, sobre todo, de su gusto. Con «cosendo saúde» no hay problema.

«Todo isto empezou porque houbera moitos mortos en residencias de Alcoy

Las mujeres que han estado cosiendo mascarillas son de Rus, Cerqueda, Oza, Razo, Coristanco y el casco urbano de Carballo, pero, curiosamente, los verdaderos responsables de que arrancara esta iniciativa solidaria viven, o vivían, en residencias de Alcoy.

Merche Rodríguez es protésica dental de lunes a jueves y cajera de supermercado de viernes a sábado. Tiene una hermana que es enfermera en un geriátrico de la localidad alicantina, donde en la segunda quincena de marzo hubo muchos ancianos muertos por coronavirus. «Empecei a pensar neles e nos maiores que tiñamos por aquí e o xeito de botarlles unha man». Y fue así como con Inés Souto se puso a fabricar mascarillas. Las primeras fueron para la residencia de la plaza de Vigo, en Carballo.

Empezaron utilizando una donación de filtro de 24 metros que se acabó enseguida, por lo que siguieron fabricando en algodón de triple capa, con espacio para que cada cual le insertara la protección de celulosa. La iniciativa fue extendiéndose. Que si una hermana, que si una vecina, que si una hermana de la vecina... Hasta llegar a los 17 pares de manos que cosieron las 4.133 unidades que se repartieron también por comercios.

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