La polilla de la patata fue detectada el jueves, pero aún hay poca información

Muchos productores de las zonas afectadas no tenían conocimiento

A. García
Carballo / la voz

El control de la plaga de polilla guatemalteca es ahora lo que más preocupa a los representantes del sector de la patata en Bergantiños, una zona en la que este cultivo tiene una enorme importancia. El jueves se detectó la presencia de la couza en un almacén de A Perucha, en Noicela. La mayor parte de la cosecha fue destruida, pero pequeñas cantidades ya habían sido repartidas.

Además, pequeños productores de esa parroquia ni siquiera habían sido visitados por los técnicos de Tragsa y ayer mismo desconocían que la Xunta tenía intención de declarar su zona como afectada por la plaga, lo que supone la prohibición de que salgan patatas de esta área, además de otras medidas.

Las visitas de control en la costa de A Laracha y Carballo comenzaron hace unos 20 días y debían repetirse a principios del próximo año, pero los técnicos acudieron inesperadamente esta semana y el jueves se constató un positivo que hizo a Medio Rural emitir una nota anunciando la publicación en el Diario Oficial de Galicia de la declaración de área afectada para Noicela, en Carballo, y Caión y Lendo, en A Laracha. Además, las parroquias lindantes, entre las que hay dos de Arteixo, ejercerán de tampón, por lo que los productores tendrán que cumplir una serie de requisitos como sucede en veinte que lindan con Muxía, donde también está prohibida la producción desde hace año y medio. Son necesarios dos para poder levantar las medidas de contención. Hoy hay feria en Paiosaco y es posible que se pongan a la venta patatas de la zona afectada.

En Coristanco se han instalado trampas, pero están vacías

Hace ya tiempo que la Xunta de Galicia teme la expansión de la polilla guatemalteca. En Coristanco, el municipio de mayor producción de patatas de toda la zona, se han instalado trampas en varios puntos, pero en ninguna se han encontrado indicios de que el insecto haya podido llegar al municipio.

En la zona afectada también se colocaron instalaciones con feromonas para atrapar a los machos. Se trata de un indicador de que la polilla está en las inmediaciones y fue probablemente el hallazgo de algún insecto lo que provocó que los técnicos adelantaran al lunes visitas que tenían previstas para el próximo año.

La forma en que se contaminaron las parroquias de Noicela, Lendo y Caión no ha sido confirmada, pero solo puede haber ocurrido de dos maneras y todas ellas implican el incumplimiento de las medidas impuestas por la Xunta para las zonas afectadas y la falta de control por parte de la Administración.

Uno de los medios sería la adquisición de patata de siembra no certificada y contaminada con huevos, lo que supone que procedería de Lugo, Ferrol o Muxía y habría llegado a la costa de Carballo y A Laracha saltándose la normativa.

También podrían haber llegado patatas contaminadas para el consumo humano. Las polillas ponen en muchas ocasiones los huevos en las propias patatas y en ese momento la afectación es invisible. También en los primeros días de la larva es difícil de ver la infestación porque el área afectada suele ser pequeña y puede confundirse con otra enfermedad. La podredumbre llega en los últimos días, cuando la larva inicia el proceso de metamorfosis.

Los profesionales del sector reclaman que se intensifiquen los controles para evitar que la plaga termine por extenderse por toda la comarca de Bergantiños, lo que sería un desastre.

Una parroquia con una configuración muy especial

El anuncio de Medio Ambiente hace referencia a la parroquia de Noicela, que está en la costa carballesa, aunque su especial configuración puede dar lugar a algunas confusiones, ya que buena parte de Noicela está entre Lema y Rebordelos, y dentro de esta está la otra parte, la de A Imende. Varios vecinos y productores de ese lugar confirmaron que no habían sido visitados por los técnicos por lo que queda la duda de si la suya es zona afectada o forma parte del tampón.

En general, el cultivo de patata en la zona es para autoconsumo, pero es habitual que se vendan los excedentes en las ferias locales o que se repartan los tubérculos entre familiares y amigos, lo que supone transporte sin control de ejemplares que podrían estar afectados. En marzo comenzaría la plantación de la variedad temprana.

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