La comercialización de hidromiel en Coristanco, pendiente de una patente

La receta de uno de los profesores de Fonteboa puede poner en marcha la fabricación en serie de esta bebida


Carballo / la voz

Estandarizar y patentar son dos términos que cada vez salen más en los talleres de hidromiel que se celebran en Fonteboa, en Coristanco. Allí está el Cicapis (Centro de Investigación, Capacitación y Promoción de la Apicultura) que desarrolla un programa integral de formación relativo al aprovechamiento de los productos de las colmenas y la cría de las abejas. Pero en un entorno rural en el que hay muchos aficionados, algunos profesionales y centenares de enjambres, el trabajo de estos insectos puede ser una interesante fuente de ingresos.

Los talleres de elaboración de hidromiel, que los romanos consideraban bebida de los dioses, tienen cada vez más aceptación y están a punto de conseguir la fabricación en serie, en base a un acuerdo con un abelleiro de A Coruña, con 400 colmenas y el profesor de Fonteboa, Xosé Lois Pintor, que imparte las enseñanzas y que ha conseguido una receta que permitirá la fabricación en serie de este producto de las colmenas que es uno de los que tiene mayor valor añadido. Por eso mismo es fundamental la patente y también la estandarización porque es necesario que cada litro salga igual que el anterior.

La hidromiel que se elabora en las instalaciones de Fonteboa sale en gran parte de Centiña, en Coristanco, de la Fraga Xorda. De allí procede el agua y también las levaduras silvestres, de las que van ya 13 generaciones, por lo que cada vez están más adaptadas y trabajan mejor. Ya no tienen residuos de las uvas que las contuvieron. Esta sería la base de la bebida que se elaboraría con la miel del apicultor coruñés, pero también de las colmenas que tiene el propio centro de promoción rural.

En todo caso, la idea fundamental es demostrar que además de la miel, la cera y el polen, las colmenas pueden ser una fuente más de ingresos.

La afición por la apicultura no ha hecho más que crecer en los últimos años y prueba de ello es que son decenas las personas que acuden a formase en Fonteboa y también los que componen el club Amigos das Abellas, que tienen reuniones periódicas y se dedican a la recuperación de enjambres.

El proceso de elaboración es largo. La fermentación puede ir de 1 a 4 meses, dependiendo de la calidad de la levadura, pero después hay que tener en cuenta el tiempo de envejecimiento, de dos a tres años en botella o, mejor, barrica de roble.

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