Denuncian ante la Guardia Civil el sabotaje a una EDAR de Coristanco

Un incendio en la depuradora de Vilaverde dejó daños que superan los 100.000 euros


Carballo / La Voz

La estación depuradora de aguas residuales (EDAR) ubicada en el lugar de Vilaverde, en Coristanco, sufrió un acto de sabotaje. Así lo confirmaron ayer fuentes municipales. Fue un operario del Concello quien, este miércoles por la mañana, descubrió graves daños en una caseta situada junto a la puerta principal. Se trata de un espacio cerrado en el que se almacena todo lo relacionado con el sistema eléctrico y la tecnología necesaria para hacer funcionar de forma correcta la instalación.

El trabajador municipal abrió la puerta de la caseta y comprobó que había sufrido serios daños como consecuencia de un incendio, ocurrido, supuestamente, durante el pasado fin de semana.

Rápidamente le dio traslado al alcalde, Abraham Gerpe, quien estuvo en la depuradora y ayer interpuso la correspondiente denuncia ante la Guardia Civil de Carballo. Lleva la investigación del caso la Policía Judicial, quien el mismo miércoles envió a una patrulla a analizar el entorno y a recoger posibles huellas y muestras. El regidor declinó ayer hacer declaraciones sobre estos hechos. Argumentó que no quería entorpecer la labor investigadora de la Guardia Civil.

Lo que sí indicaron desde el Concello es que los daños derivados de este presunto sabotaje en la EDAR superan, con creces, los 100.000 euros.

En el Concello explicaron que mientras dure la investigación no será posible arreglar las deficiencias y lo que sí han empezado es a mover hilos para tratar de buscar alguna solución de emergencia a través de una ayuda de la Xunta o mismo de la Diputación para tratar de subsanar los desperfectos.

Una instalación que se construyó junto con la de Valenza y que juntas costaron 2,3 millones

En enero del 2017, siendo alcalde Amancio Lavandeira, la entonces conselleira de Medio Ambiente y ahora candidata a la alcaldía de A Coruña por el PP, Beatriz Mato, inauguraba las depuradoras de Vilaverde (Cereo) y Portoquintáns (Valenza). Se trataba de un viejo proyecto del 2010, que tuvo que ser redefinido por un problema de costes y ubicación. Estas dos infraestructuras vieron la luz tras acometer la Xunta una inversión de 2,3 millones de euros.

Las dos EDAR tenían que dar servicio a unos 1.100 vecinos. La de Cereo, además, era pionera en la Costa da Morte por el uso de una tecnología ecológica. Sin embargo, las críticas, sobre todo de TeGa, sobre el abandono de las instalaciones, fueron una constante, con la existencia de puntos de vertidos incontrolados, que acarrearon varias multas por parte de Augas de Galicia.

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