El Concello coristanqués acumula más bajas y sanciones que personal en activo

Suma 7 expedientados y 7 de baja frente a 12 empleados y funcionarios operativos


Carballo / la voz

Si hay un concello en la Costa da Morte que vive, o sobrevive, de forma casi permanente en la parálisis administrativa ese es Coristanco. Padece esta situación desde que arrancó el mandato (junio del 2015) con el tripartito, liderado por Amancio Lavandeira (TeGa), y continuó con la llegada de Abraham Gerpe a la alcaldía tras la moción de censura del 25 de agosto del 2017.

En los últimos 39 meses pasaron por los despachos municipales una ristra de secretarios y tesoreros, cromos nuevos que apenas duraron, en algunos casos, ni un par de meses en el puesto antes de poner los pies en polvorosa. Algunos funcionarios trabajaban, y trabajan de forma acumulativa, es decir, compaginando estos puestos con otros cargos en la Administración. Sin embargo, tal y como anunció el alcalde, Abraham Gerpe, en el Cita co Concello de Radio Voz y en varios plenos, esta calamitosa situación parecía haber quedado atrás a mediados de este año.

Según comentó en su día, el equipo de gobierno local había sacado adelante 42 licencias de obras mayores, algunas de ellas solicitadas en el 2012. En la actualidad quedan en torno a la decena por tramitar. Lo mismo sucedía con la deuda. Logró liquidar 2,6 millones de euros en facturas a proveedores, reduciendo los números rojos a la mínima expresión -según Abraham Gerpe, a 32.000 euros- y comprimiendo, por tanto, el período medio de pago de 525 días a tan solo 50. También, según el regidor, se licitaron obras pendientes por importe de 170.000 y ahora se iniciaron los trámites para adjudicar otras por 600.000. Este año se aprobó, después de tres ejercicios prorrogado, el presupuesto. Otro punto clave fue el visto bueno a la Conta Xeral del 2017, que supone, entre otras cosas, que el Concello no pierda, como sucedió el pasado año, las ayudas de la Diputación y la Xunta por no presentar este documento en el Consello de Contas en plazo y forma.

Todo parecía ir sobre ruedas hasta que, de golpe y porrazo, la parálisis administrativa se agudizó en forma de bajas laborales y empleados sancionados. A 7 trabajadores, el alcalde les abrió expedientes por incumplir, supuestamente, sus indicaciones. Otros 7 además se encuentran de baja laboral. Estos 14 empleados son fijos laborales o funcionarios del Concello. No se incluyen en la lista el personal laboral eventual.

Bajo mínimos

En el otro lado de la balanza están 5 personas trabajando en el edificio consistorial y otros 7 en las diferentes brigadas. Entre los que no están trabajando se encuentran la secretaria municipal, la persona encargada del registro, el responsable municipal de aguas o el que se encarga de gestionar la basura.

«Algunhas destas persoas levan xa varios meses de baixa, máis de sete nalgúns casos», apuntaron ayer fuentes municipales. La última en sumarse a la lista de bajas es la tesorera, quien entregó el parte de bajo días atrás. Es decir, con un secretario temporalmente adscrito al Concello de Coristanco y, de nuevo, sin tesorero, afronta el ejecutivo local este tramo final de año, y de mandato, con el consiguiente riesgo de que los grandes proyectos queden parados sine die.

El mandatario declinó hacer comentarios sobre la situación administrativa, aunque sí agradeció «aos empregados que seguen a traballar para arranxar os problemas da xente».

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