La subida del precio de gasoil dispara la competencia entre los distribuidores de la zona

Las calderas tradicionales se mantienen en el mercado por su enorme poder calórico y por el confort que aportan


El poder calórico de las calderas de gasoil está fuera de dudas. Durante muchos años fueron los principales sistemas de calefacción y siguen resistiendo por su fiabilidad, pero se han resentido por el incremento del precio del combustible, una cuestión que, en principio, parece que se mantendrá en el tiempo, aunque nunca se sabe porque la cotización depende de muchos factores y uno de ellos es tan variable como la política.

Una vivienda media de la zona consume unos 1.500 euros de gasoil al año, aunque ello depende mucho del aislamiento, una cuestión fundamental para cualquier sistema de calefacción. Antonio Fernández, que trabaja desde hace un cuarto de siglo para Combarreal, en Coristanco, tiene claro que no hay mejor calor que el que aporta una buena caldera de las de toda la vida, que además abastece de agua caliente. Al final, la media de gasto anual para todos los conceptos no llega a los 120 euros al mes, por debajo de lo que puede salir el gas y, por supuesto, los acumuladores u otros tipos de calefacción eléctrica que son realmente caros.

El gasoil que utilizan los distribuidores de la zona es el B, que da mejores resultados que el C. «É máis limpo e non dá problemas», explica Antonio Fernández.

Aunque los servicios se realizan a lo largo de todo el año, porque muchas calderas son también de agua caliente, estos días se multiplica el trabajo para la calefacción, aunque depende mucho del tiempo. Ayer, con las altas temperaturas que hubo, la demanda fue menor que el miércoles. «Cando hai xiada o consumo sobe moitísimo», explica Antonio Fernández, quien recuerda que el año pasado a mediados de diciembre, aún había muchas calefacciones paradas.

Recomienda usar marcas conocidas, como Repsol, porque garantiza el buen estado de la caldera y un coste mucho menor en lo que respecta al mantenimiento y las averías.

? La guerra de los precios ha llegado a la zona y unos distribuidores acusan a otros de vender a precio de coste para ganar mercado, aunque es una situación que no podrá mantenerse demasiado tiempo. El quid de la cuestión está en la calidad del producto y cómo repercute eso en el mantenimiento de las calderas y en la rentabilidad. Como pasa con los coches, los aditivos son muy importantes y pueden alargar la vida útil de los sistemas de calefacción.

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