Treinta y ocho años de Pataca


En 1980 debió celebrarse la primera edición de la Festa da Pataca de Coristanco. No sé si alguien recordará ese día de mediados o finales de septiembre, cuando nació un evento que tiene mucho de cinematográfico. El argumento de varias películas se centra en la repetición constante de un día, algo que acaba volviendo loco al o la protagonista. De ese círculo vicioso solo puede deshacerse cambiando algunas de las cosas que ocurren durante una jornada eternamente repetida.

La Festa da Pataca de Coristanco de 1980 no debía ser como la que se celebrará este fin de semana, pero seguro que se parecían. La de 1987 sí era prácticamente igual. Ese año empezó a publicarse la edición local de La Voz de Galicia y el programa de la séptima edición es gemelo al de hoy. De hecho, si no fuera porque los premios están en pesetas y no en euros, podría servir para anunciar la fiesta de este año.

Como en las películas de Hollywood, la única manera de salir del bucle en el que parece vivir Coristanco podría consistir a hacer los cambios necesarios para que la Festa da Pataca sea de este siglo y no se mantenga en el pasado.

Los tractores adornados, el concurso culinario y hasta el baile da pataca se repiten de año en año sin más variación que en número de participantes y las distintas recetas o figuras. Hasta la misa cantada vuelve una y otra vez. En los anales de la fiesta gastronómica solo hubo una ocasión en la que la Pataca se quedó sin ser bendecida (podría ser la razón por la que el alcalde que borró la misa no llegó a la 37 edición).

Amancio Lavandeira llegó a la alcaldía sin tiempo para hacer cambios en el programa y Abraham Gerpe accedió al poder el 25 de agosto, demasiado tarde para que hubiera modificaciones. La excusa de este año es simplemente ninguna, la pura inercia. Quizá el alcalde diga que está liado con otras cosas, que se le han ido los dos concejales (García Velo y Antonio Pensado) más experimentados o tal vez ni se moleste en dar una explicación.

La Festa da Pataca tiene todos los ingredientes para hacer un plato de estrella Michelín, pero hay que renovar los ingredientes, hacerlos más ligeros e internacionales, hacer que el tubérculo que define a los coristanqueses ocupe el lugar que le corresponde. La celebración de este fin de semana tiene que hacer que Coristanco le suene a todo el mundo como sinónimo de huerta de calidad, que en los menús de los grandes restaurantes aparezca el nombre del municipio justo a continuación de la guarnición o, mejor, como ingrediente principal de un plato novedoso. La Festa da Pataca tiene que llegar a los cuarenta completamente renovada.

Por crÓNICA CIUDADANA

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