Coristanco continúa sumido en el caos administrativo y en pleitos judiciales

TRES AÑOS DE MANDATO | El equipo de gobierno sigue sin sacar adelante los grandes temas de ámbito municipal


Carballo / La Voz

El Concello de Coristanco experimentó un verdadero cambio de cromos en este último año. En junio del 2017 se marchaba de Terra Galega, para el grupo mixto, la edila de Deportes, Verónica Facal Rodríguez. El entonces gobierno de Amancio Lavandeira quedaba en clara minoría (4 concejales) tras las traumáticas salidas de Abraham Gerpe (PSOE) y Laura Mariño Taibo (BNG) del ejecutivo. Pero lo mejor, o peor, estaba por llegar. El 25 de agosto del 2017 fructificó la moción de censura, presentada por el PSOE y PP, cuyos ediles fueron expulsados por sus respectivas formaciones. Abraham Gerpe Muñiz, como nuevo regidor, y Antonio Pensado Plágaro, como número dos, se daban la mano para tratar de revertir, según ellos, una situación caótica, provocada por el hasta entonces alcalde, Amancio Lavandeira (TeGa).

Diez meses después de aquel cambio de gobierno, el Ayuntamiento de Coristanco continúa sumido en el caos administrativo más absoluto. El presupuesto lleva prorrogado desde el 2015 (con Pensado Plágaro al frente del ejecutivo local). Más de 570 expedientes urbanísticos llevan desde el 2012 a la espera de una resolución. Son muchos los vecinos que llevan años de espera por una licencia de obra. Un total de 35 esperan todavía para poder construir su ansiada casa. Y eso que el Concello contrató los servicios de un arquitecto externo para tratar de sacar adelante el trabajo. Percibe unos 2.000 euros al mes, según denunció la oposición en el pleno, pero los permisos continúan sin darse.

A nivel administrativo, el Concello no hace más que perder subvenciones. Una tras otra. La aprobación tardía de la Conta Xeral del 2016 trajo consigo la perdida de ayudas, entre ellas la de contratación de dos socorristas. Además, hay casi 1,5 millones de euros en obras pendientes de ejecución. Se corresponden a los plantes POS y PAS, del 2014 en adelante. Tras lograr alguna prórroga, todas estas actuaciones tienen que estar tramitadas antes del 30 de noviembre.

Pero en Coristanco continúan las investigaciones de expedientes de obras y los líos judiciales, que afectan en gran medida al que fue alcalde durante 24 años, Antonio Pensado Plágaro.

Lo negativo

El Concello sigue sujeto a un duro plan de ajuste (acaba en el 2022), que conllevó en el 2012 una fuerte subida de impuestos y tasas municipales, que todavía perdura. A nivel administrativo, el gobierno ha sido incapaz de resolver los graves problemas que tiene entre manos: dar salida a más de 570 expedientes urbanísticos, aprobar un presupuesto, sacar obras pendientes por 1,5 millones de euros, buscar fórmulas a las sucesivas bajas laborales, reducir la deuda a cero cuando el pasado año la Diputación concedió, por ejemplo, casi un millón de euros del programa POS+, resolver los graves problemas en la red de saneamiento y de la traída. Y, sobre todo, tratar de dar estabilidad a un gobierno que, desde fuera, parece un matrimonio mal avenido cuando solo llevan juntos diez meses, sacar a contratación de una vez por todas la plaza de aparejador y evitar la sonrojante pérdida de subvenciones de la Diputación y Xunta. A nivel judicial continúan los pleitos, que afectan, en la práctica totalidad, a Antonio Pensado Plágaro. De hecho, un juez le acaba de abrir juicio oral por supuestos tratos de favor a un grupo de empresas de la localidad. Si bien es cierto que el que fue alcalde durante 24 años ha logrado salir airoso de algunas causas, como las denuncias presentadas contra él por la secretaria municipal.

Lo positivo

El pago a comienzos de este año de 2,2 millones de euros en facturas pendientes a proveedores, que llevaban años reclamando su dinero, lo que se tradujo, en teoría en una reducción de la deuda, que llegó a superar, con creces, los 3,3 millones de euros. Además, pese a las fuertes rencillas internas entre Gerpe y algunos de sus compañeros del grupo de no adscritos (ex del PP), todo apunta a que llegarán juntos al final de mandato.

«Herdamos unha nefasta xestión de dous anos de Terra Galega»

Abraham Gerpe Muñiz es, a sus 27 años, alcalde de Coristanco. Lo es desde el 25 de agosto del 2017, aunque debido a dos accidentes de tráfico casi consecutivos (17 días entre uno y otro) se incorporó al concello a comienzos de este año. «Nunca pensei que fose a ser tan complicado. Entendo que a política é así, pero as trabas e dificultades atopadas dende o primeiro día foron moitas», apuntó el regidor. En todo caso también dijo que «pouco a pouco a situación vai mellorando». A nivel administrativo dijo que las continuas bajas laborales de los empleados municipales supuso un retraso a la hora de sacar temas tan relevantes como la Conta Xeral del 2016: «Perdemos subvencións, é certo, pero tamén falamos coa Deputación para que nos conceda unha prórroga porque foron cousas alleas ao goberno». Advirtió que ya tomó cartas en el asunto para que esto no vuelva a ocurrir y espera que en los próximos meses «empece a verse o noso traballo». Para empezar, dijo que había que sacar adelante los expedientes urbanísticos y aprobar un presupuesto, toda vez «que nin o señor Lavandeira foi quen de sacalo pese a que tivo maioría». Pidió a los vecinos un poco de paciencia «debido, sobre todo, a herdanza da nefasta xestión de Terra Galega» con el compromiso de sacar adelante los grandes proyectos.

Entre los puntos a favor destacó Gerpe Muñiz el pago de facturas a proveedores locales por importe de 2,2 millones de euros a comienzos de este año: «O señor Lavandeira fala de remanente e superávit de máis de tres millóns. ¿E de que serve se debemos catro millóns? O que hai que facer é pagar ás empresas que prestan so seus servizos ao Concello».

«Temos que dar un xiro xa, de 180 graos, á nosa política»

Ni Gerpe ni Antonio Pensado quieren hablar de ruptura de gobierno, pero ambos evidencian rencillas sobre la forma de llevar las riendas del Ayuntamiento: «Existen discrepancias internas á hora de falar dos temas importantes que afectan aos veciños», apuntó ayer Antonio Pensado, quien sí dijo que hay que pensar en la forma de gestionar el Concello: «Temos que dar un xiro, xa, de 180 graos á nosa política, non podemos seguir como ata o de agora. E non o digo eu, senón o pobo de Coristanco», esgrimió.

Según él, «hai que sacar como sexa un novo orzamento. Témolo prorrogado dende o 2015 cando eu era alcalde». Según él, se prevé que el borrador de las nuevas cuentas públicas esté listo «o vindeiro día 3 de xullo». Pero también considera que hay que abordar otras cuestiones de gran calado: «Non damos sacado adiante as licencias municipais. Hai veciños que levan dous e tres anos esperando por un permiso para facer unha obra ou construír a súa casa. Temos a área de urbanismo completamente paralizada».

También indicó Pensado Plágaro que es de vital importancia abordar mejoras en la red de saneamiento, la traída y proceder a la limpieza de cunetas y viales en varios lugares y parroquias de Coristanco: «Nós presentamos varias propostas no Concello, ben por escrito, ben de palabra ao alcalde, pero aínda non obtivemos resposta, esperamos tela axiña».

El cuarto eje de la política municipal de Pensado es el pago de facturas a proveedores: «Unha cuestión que afecta a moitas empresas», aseguró.

«Estes son os mesmos que xustificaron a moción de censura»

«Estes son os mesmos que xustificaron hai dez meses a moción de censura», apuntó en tono, mitad crítico mitad irónico, el portavoz y líder de Terra Galega, Amancio Lavandeira. Según él, «o Concello está moito peor» que cuando él fue expulsado de la alcaldía por el acuerdo de siete ediles. Y argumentó sus palabras: «Gerpe e Pensado xustificaron a moción dicindo que non se sacaban as licencias de obras, nin se aprobaba un novo orzamento e se perdían axudas. Eles dixeron que ían resolver isto nun mes. Levamos case un ano e o único que fixeron foi desbaldir os 3,9 millóns de euros que deixamos de remanente cando marchamos. Pagaron facturas que tiñamos investigadas por orde do interventor, seguimos sen arquitecto e externalizaron servizos que na nosa etapa facían os traballadores municipais. Gustaríame saber os números reais da débeda do Concello de Coristanco».

Para el líder de Terra Galega de Coristanco, más que hablar de gobierno «hai que falar de desgoberno». Y añadió: «Hai un alcalde que figura para firmar papeis e hai outro, que gobernou durante 24 anos, que é o que manda realmente». Para él, este ejecutivo actúa bajo el epígrafe del «todo vale» y considera que lo hace de forma «neglixente, ata tal punto que perderán todas as axudas e subvencións deste ano e, de seguir por este mesmo camiño, pasará mesmo o vindeiro ano». Se mostró orgulloso de su gestión al frente del consistorio durante dos años «nos que se apostou polo aforro e por reducir a débeda, que era prioritario para no ter que subir máis os impostos e taxas aos veciños».

«Non fixeron absolutamente nada»

Laura Mariño, edila del BNG, lo tiene claro: «Non hai nada positivo, non fixeron absolutamente nada. Teñen 1,5 millóns de euros en obras sen tramitar e sen executar, pagan a unha persoa preto de 2.000 euros ao mes para que saque adiante licencias e non fixo nada, non hai orzamento e o único que fan e botar a culpa aos traballadores, cando hai un problema a de organización e coordinación por parte do alcalde».

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