El verdadero Verxel de Bergantiños


Coristanco se arrogó, años ha, una expresión que se ha pegado al topónimo y que luce en los carteles de entrada al municipio. Se trataba de mostrar al mundo que la tierra coristanquesa es fértil y que sus habitantes no solo están apegados a ella, sino que consiguen sacar buen rendimiento. La estrella de toda esta operación de márketing es la patata, que con el apellido Coristanco adquiere el brillo de una auténtica vedete.

Sin embargo, como en las revistas musicales, los destellos de las joyas y la sinuosidad de las plumas entretiene de lo verdadero, de lo auténtico. Despojada de los oropeles, es posible que la vedete acabe quedándose en nada.

El verdadero Verxel de Bergantiños no está en Coristanco sino en A Laracha, donde las huertas familiares y de supervivencia se han convertido en grandes explotaciones que abastecen cadenas comerciales y que compiten con zonas mucho más avanzadas en la producción agrícola. En A Laracha la huerta se ha profesionalizado sin olvidar las plantaciones ecológicas. En ese municipio hay una de las mayores plantaciones de fresón de toda Galicia, además de envasadores de verduras cada vez con más demanda.

El Concello de A Laracha ha visto hace tiempo la potencialidad de la huerta y ha emprendido una política de apoyo al sector, propiciando incluso la formación de una asociación de profesionales, entre otras cuestiones.

En Coristanco, en cambio, el apoyo al sector de la patata no está ni se le espera. Quizá amargados por el desgraciado caso de Copaber o por la atomización de la producción, la patata es artesanal, cercana y familiar, pero esa no es una base para los negocios. Las explotaciones profesionales se cuentan con los dedos de las manos y aunque cada vez hay más interés, el apoyo municipal es escaso.

En Fonteboa celebraron, con motivo de la Festa da Pataca, unas jornadas técnicas con muy poca asistencia para la que debería haber. Estando como está el conocimiento de Coristanco ligado enteramente al tubérculo, falta una política de promoción, de profesionalización, de mejora de conocimientos, de innovación, de búsqueda de nuevos mercados, de lucha por una marca o denominación propia... Falta todo.

El título de Verxel de Bergantiños es demasiado grande para Coristanco, aunque tiene a su favor todo el tiempo por delante. Nunca es tarde para empezar a hacer las cosas bien, para convertir la Festa da Pataca en la gran celebración del mundo agrario de la zona y el nombre de Coristanco en una marca registrada. Se puede y se debe luchar desde el Concello para que Pataca de Galicia reconozca a Bergantiños. Nunca es tarde.

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