La de ayer fue una jornada «sentida» y de fiesta en la EFA Fonteboa de Coristanco. El acto de graduación de la promoción 2015-2017 del ciclo superior de Gandaría e Asistencia en Sanidade Animal, así como la del ciclo medio de Produción Agropecuaria sirvió para poner de manifiesto que la formación en este centro es una experiencia que aúna tres palabras, las pronunciadas en el discurso de cierre por Gabriel Tirapu, presidente de la Federación de EFAs de Galicia: «Valores, compromiso y singularidad». Por tanto, la enseñanza va mucho más allá de las materias lectivas.

Después de la misa oficiada por el capellán Albert Penella y cantada por el coro O Son de Couso, unas aproximadamente 300 personas tomaron el polideportivo, reconvertido con gusto y esfuerzo en salón de actos. Fue Xoán Camafreita, presidente de la asociación EFA Fonteboa, quien destacó otros de los valores de estos proyectos educativos en un territorio rural y quien tuvo además unas palabras de recuerdo para Joaquín Herreros, promotor de las EFA en España en los años 60 y fallecido en diciembre.

Luís García, director del centro, hizo una semblanza de las actividades del curso, a la vez que expuso la formación ofertada y, también, el deseo de continuar con la educación secundaria para adultos, implantada en este curso recién terminado para dar respuesta una «necesidade latente». La metodología de la alternancia, la sinergia escuela-empresa y la importancia de la colaboración con instituciones formaron parte de su discurso en la graduación de unas promociones apadrinadas este año por Pigar, Piensos García Crespo, de Paiosaco, cuya directora general, María García Loureiro, entregó los diplomas.

Una colmena

El curso ha terminado con ideas claras para los estudiantes, a juzgar por las que expuso el alumno Diego Romero Rey, de Muxía, quien afirmó que el medio rural necesita jóvenes con formación y compromiso, jóvenes que, como en su caso, tengan también respaldo familiar. Manuel Romero, como padre y representante de familias, originario de Carnés (Vimianzo) definió a Fonteboa como una colmena, pero sin zánganos, por la forma en la que los vio trabajar a todos en los ocho años que su hijo cursó en el centro. Basilio Blanco, de Ponteceso, padre de un estudiante recién graduado, fue alumno en su día y, hoy, sigue ligado a Fonteboa acogiendo stages de jóvenes.

También él intervino, como José María Álvarez, representante de la Fundación de las EFA, de la cual explicó su labor. Con un ágape bajo un sol de justicia remató una jornada que quisieron acompañar pequeños empresarios y representantes municipales de Cabana, Carballo, Coristanco, Zas, Santa Comba, Frades o Mesía, así como el diputado Ricardo García Mira o Antonio Álvarez, de la entidad Castaño y Nogal: «Me voy con esperanza», le dijo a Luis García tras conocer Fonteboa.

El balance de la jornada fue sumamente bueno y, de hecho, contó también con una visita a mayores, la de la directora xeral Cecilia Vázquez, que acudió antes de los actos. Todos los alumnos graduados se presentaron y le explicaron sus proyectos, que pasan por la inserción socioprofesional en su territorio. Quedó de manifiesto la diversidad de procedencia de los jóvenes y, de su parte, Vázquez les recordó los programas autonómicos existentes para el refuerzo de la empleabilidad.

Para el próximo curso quedó pospuesta, finalmente, la entrega de las Distincións Fonteboa, debido a que Augustin Guimard, antiguo director del CFP Meslay, no pudo acudir por un pequeño accidente.

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Nueva promoción de experiencia Fonteboa