El talento de Coristanco llega a Álava de la mano de Bautista Velo

El empresario gestiona desde hace un año una nave de química industrial, que visitaron alumnos de Fonteboa


El viernes comenzó el viaje de trabajo de alumnos y profesionales vinculados al EFA de Fonteboa, que acuden al Pays de la Loire (Francia). El objetivo es aprender más acerca de las explotaciones lácteas francesas.

En su viaje desde Coristanco a la localidad de El Grado, a 900 kilómetros de distancia, el grupo de Fonteboa hizo una primera visita a la nave que Química Industrial Savelo tiene en Oyon, localidad próxima a Logroño, pero que ya pertenece a la provincia de Álava. Alli fueron recibidos por Bautista Velo, empresario de Coristanco, que a principios del 2016 adquirió esta fábrica y que, desde entonces, está preparando para reiniciar el proceso de producción de detergencia, con unos altos niveles de automatismos.

La gestión de la producción de esta fábrica con sello de Bergantiños se realiza desde Coristanco y supondrá un incremento notable en el volumen de facturación de la empresa radicada en A Lagoa, en la parroquia de Xaviña, en Coristanco.

Granja San José

Por el volumen de producción, por la eficiencia y por los protocolos de gestión, la Granja San José es un referente en la producción de leche a nivel nacional. Esta es la opinión unánime de los 25 participantes en el viaje profesional de Fonteboa a tierras del Pays de la Loire, en Francia, que antes de entrar en territorio galo, dedicaron cuatro horas de la mañana del sábado a recorrer las instalaciones y recibir explicaciones de Jaume Pont, gerente de esta empresa láctea de Tamarite de Litera, al sureste de la provincia de Huesca, en el límite con la de Lleida.

En las comarcas del Bajo Cinca, el paisaje agrario viene definido por los cultivos de cereales, cultivos forrajeros y plantaciones de frutales; de ganadería, algunas granjas de producción intensiva; las granjas de leche en la zona, salvo Granja San José, no aparecen en el paisaje.

En esta explotación cultivan 900 hectáreas, ordeñan 2.700 vacas y dan empleo directo a 55 trabajadores, organizados en las diferentes áreas de la empresa.

Detrás de los datos económicos de la compañía hay un trabajo de tres generaciones. Fue en 1961 cuando empezaron con media docena de vacas, para llegar al centenar de reses veinte años más tarde. A finales de los 80 ya rondaban las 500 y desde entonces se trazaron el plan de ser competitivos por volumen de producción y, por supuesto, cuidando todos los aspectos inherentes al buen manejo del rebaño y al bienestar animal.

Hoy cuentan con de 2.700 vacas adultas y alrededor de 2.000 terneras y novillas para reposición de las vacas de desecho y el aumento del rebaño. Tienen como objetivo llegar a las 4.500 vacas en 2020.

Al año producen 32 millones de litros de leche y dentro de tres años, esperan rondar los 60 millones; se trata de aprovechar las economías de escala, explica Jaume Pont, pues las infraestructuras ya están construidas y ahora se trata de rentabilizarlas y optimizar su rendimiento. La última inversión, de 3 millones de euros, ha sido una sala de ordeño rotativa de 80 puntos, toda una apuesta de futuro.

La clave de la sostenibilidad radica en las personas

La clave de la sostenibilidad de este modelo aplicado en Granja San José no radica en las vacas (cada una produce la friolera de 14.200 kg de leche al año), sino en las personas que realizan los trabajos del manejo y de gestión de la granja; priorizan la formación y las actitudes de los trabajadores a los que remuneran con el salario correspondiente y con incentivos, en función de la cuenta de resultados de la empresa.

Tanto la ergonomía de los trabajos, la prevención de riesgos laborales como el bienestar animal son factores determinantes en los resultados económicos. Las instalaciones, aparte de un adecuado diseño, disponen de ventiladores y de sistemas de microaspersión que se ponen en funcionamiento cuando la temperatura sobrepasa los 24 grados.

Además de la leche, las vacas producen deyecciones. En Granja San José, un millón de litros de purín al día, que de no ser gestionado adecuadamente, constituiría un serio problema. Es por ello por lo que han invertido en circuitos de circulación para la reutilización de las aguas residuales, fosas de purín con mecanismos de decantación y separación de sólidos e implementación de un plan de fertilización y de riego con estos efluentes. Todo el purín generado lo distribuyen en 2.700 has de la zona (en las 900 has propias y el resto en las de los vecinos; todos contentos). Tienen previsto poner en funcionamiento una planta de compostaje.

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