Ya es hora de echarle leña a la locomotora


El tiempo vuela, como las hojas caducas que no esperan para caer a la llegada del otoño, que ya ha llamado a la puerta. Ya transcurrieron tres meses desde la toma de posesión de los alcaldes. Unos han cogido las riendas del mandato con brío, otros han continuado haciendo lo que hacían y también los hay que parece que lo que han hecho es descansar del esfuerzo electoral realizado para asegurarse el asiento principal del consistorio. Lo bueno de este trimestre es que en varios concellos los pactos funcionan y, en general, se ha instalado la paz en los consistorios. Tal vez sea por el dolor de las derrotas que las oposiciones han tirado temporalmente la toalla u, otra posibilidad, que se haya instalado en los ayuntamientos la sana costumbre de colaborar y empujar las iniciativas interesantes para la generalidad de los vecinos y no encender fuego con el único fin de quemar al que gobierna. Incluso los tripartitos, que suelen ser una olla a presión, no han dado muestras de fisuras. Como los gobiernos locales en minoría, que han solventado con cierto alivio las temperaturas del verano político, sobre todo por el entorno de la ría Neria, aunque parece que será difícil que puedan continuar tan plácidamente sin hacer concesiones. Sorprende en cierta medida en Laxe la colaboración PP-PSOE, una entente que otros claman en otros ámbitos. Sin embargo, los populares laxenses han salido peor parados en este trimestre, pues ya han sufrido dos bajas. Han sido, precisamente, los concellos con regidores nuevos los que han tenido más movimiento y mostrado más energía, mientras que donde reinan las mayorías da la sensación de que se ha instalado cierta placidez. Los comicios municipales han pasado, pero las necesidades de los vecinos de la Costa da Morte son las mismas. Y tareas hay de sobra. Los planes generales siguen pendientes en nueve ayuntamientos. Carballo y Coristanco lo tienen muy adelantado. En la capital de Bergantiños ni descansaron en verano con tal de llevar el ordenamiento a puerto en fechas más o menos próximas. En estas dos localidades, pues, están- a un paso de resolver los últimos escollos, pero hay otros municipios en los que el trabajo está atrasado. En varios ni siquiera han empezado. Un concello sin plan general es como un país sin constitución. En fin, que ya hay que echarle leña a la locomotora.

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