Lo que iba a ser una revolución se quedó en el papel


El parque de Cabo Vilán situó a la Costa da Morte en la vanguardia eólica, aunque eso implicó transformar el paisaje. La calidad del viento atrajo a numerosas compañías que hasta mediados de la década pasada instalaron los molinos y colocaron a la Costa da Morte como una de las comarcas más relevantes en cuanto a producción de Galicia. Pero el gran salto, la tercera fase de máquinas de tres megavatios de media, se ha quedado de momento en nada, solo compromisos sobre el papel, al cambiar el marco regulatorio y la situación económica: hay 16 parques nuevos previstos y sin ejecutar. El último, en Coristanco, ya tiene más de cuatro años. Aunque técnicamente el último es el municipal (tres en la zona, junto a Vimianzo y Ponteceso) de Cerceda, de hace año y medio. El único movimiento llega con las repotenciaciones, menos (molinos) por más (potencia). Tras Vilán, le llegará el turno a Barizo: siete en lugar de 67.

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Lo que iba a ser una revolución se quedó en el papel