«O instinto depredador do lobo ten que volver cara as pezas silvestres»

El experto considera fundamental proteger bien el ganado


Carballo / La Voz

En la sierra de la Culebra se dan las más valoradas piezas de caza de toda España. Es el lobo y no una asociación o empresa cinegética el que se ocupa de la gestión de ese territorio con notable éxito. Las manadas solo hacen lo que tienen que hacer, que no es otra cosa que comerse los ejemplares de cérvidos más débiles, lo que mejora la raza. En Yellowstone, fueron también los lobos los que salvaron el parque, poniendo coto a la superpoblación de herbívoros que lo estaban dejando sin árboles. Esos son dos de los ejemplos que Chisco Lema Fuentes, veterinario de Corcubión, pone para explicar los beneficios de este animal que vuelve a estar en el centro de un debate, en el que «leva as de perder», por la intención del Ministerio de Transición Ecológica de impedir su caza.

Lema Fuentes es consciente de la crispación que provoca este asunto, del «enfrontamento total» y reconoce que quizá «non é o momento de dar o salto» por lo que considera necesario «intentar falar de coexistencia» y para ello cree que deberían darse unas premisas fundamentales. La primera de ellas debería ser devolverle al lobo lo que es del lobo, que su instinto depredador se dirija a las presas que le corresponden como regulador de la genética silvestre y no a las que criaron los ganaderos. Para ello es necesario que se le pongan las cosas difíciles. Si ya es malo que le sea más fácil cazar una oveja que un jabalí, peor es que transmita ese comportamiento a las crías, que es lo que ocurre. Chisco Lema lo sabe y cree que para darle la vuelta a este círculo vicioso hay que comenzar por ponerle trabas, por proteger el ganado, con mastines, con vallas...

La Administración, por su parte, tiene que saber qué es lo que hay en el monte. «O último censo é do 2014-2015 e non se volveu a facer outro de toda Galicia. Daquela se contabilizaron entre 90 e 100 mandas, pero só se puxeron as que se puideron comprobar con datos». Cree que debía haber empezado ya entonces otro trabajo similar, pero no se hizo.

Tampoco cierra la puerta totalmente a un control por parte del hombre, pero siempre con conocimiento de causa, «cando se teña claro que hai mandas que non teñen espazo o cando hai unha gran presión nun territorio».

En Galicia, ya hay algo así, porque se conceden muy pocas batidas. Sin embargo, la población de lobos es fluctuante. «Cando hai uns anos con moitos ataques en determinados lugares, deixas de ver mandas alí, desaparacen. Pasan os anos e logran recuperar ata que se volve á situación orixinal». Evidentemente habla de furtivismo o de acciones «por detrás». Cree que para hacer frente a esto sí será interesante la inclusión del lobo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. La cuestión es que, según explica, «se aparece morta un aguia real, por exemplo, se investiga a fondo e acaban por dar co que pasou, pero cando encontran un lobo envelanado non hai o mesmo interese. É certo que a poboación de lobos e boa é a outra é unha especie en vías de extinción, pero poderíase facer algo máis».

Así, Chisco Lema tiene claro que el papel del lobo a nivel ecológico no es solo fundamental para mantener el equilibrio natural y la calidad genética de las que son sus presas, sino que además es imposible de negar porque hay muchos ejemplos en el mundo de esa capacidad de selección natural, la cuestión, la que levanta ampollas, es la gestión que se hace desde la Administración, pero también la leyenda negra que todavía pesa sobre el lobo. Tiene claro que incluso aunque no haya sufrido pérdidas, cualquier ganadero, si es preguntado, responderá en contra de que el animal pueda campar a sus anchas, aunque sea en beneficio de todos.

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