Hemeroteca: Un dique flotante holandés encalló en Queiruga cuando era remolacado rumbo a Lagos

Ante la dificultad de reflotar la estructura debido al fuerte oleaje, tras varios días se optó por el desgüace


ribeira

El litoral de la localidad sonense de Queiruga registraba a estas alturas de 1912 un curioso suceso de carácter marítimo. En sus rocas embarrancaba un enorme dique flotante que dos remolcadores holandeses, Lanverzee y Polze, se habían visto obligados a abandonar al ser sorprendidos por un fuerte temporal cuando navegaban por la costa de Corcubión en dirección a Lagos, en el golfo de Guinea. En el lugar se montó un amplio dispositivo de salvamento, integrado por un vapor gallego, el Finisterre, y otro alemán, el Nema, que con la ayuda de un grupo de buzos trataron de salvar la estructura, valorada en más de un millón de libras esterlinas de la época.

Con el paso de los días se perdió toda esperanza de recuperar el dique flotante debido a su localización, en una zona de difícil acceso, y al fuerte oleaje. De hecho, se acabó optando por salvar el material valioso y desguazar el resto de la estructura.

Durante días, el suceso convirtió el litoral de Queiruga en un hervidero, puesto que muchas personas se acercaban a la zona para ver de cerca aquella enorme y valiosa mole.

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