Una obra del exministro Caamaño centra la polémica en Corcubión

El Concello abrió expediente de legalización por un muro sin la licencia preceptiva


Cee / La Voz

El expediente de reposición de la legalidad abierto por el Concello de Corcubión respecto a unas obras realizadas sin la licencia adecuada en el número 58 de la calle Rafael Juan centró el debate del pleno municipal de este jueves. Había sobre la mesa otros tres expedientes similares, que también dieron que hablar, pero el intercambio dialéctico, también con algún reproche, lo acaparó la obra de «este señor», de «esa persoa da que estamos falando», que fue como se refirieron los ediles, sin nombrarlo en ningún momento, al exministro de Justicia Francisco Caamaño.

El propio Caamaño explicaba ayer que compraron una casa detrás de la suya con parcela. Al limpiar el muro antiguo de piedra, de entre 11 y 12 metros de altura, y con las lluvias del invierno, empezó a desmoronarse y la tierra y las piedras caían hacia las casas de los vecinos. «Un muro víñase abaixo e houbo que facer unha obra de urxencia, un muro de contención, non hai máis historia ca esa. Eu nin me decatei hasta que me chamou o contratista e mo dixo», asegura Caamaño, quien añade, que ya estuvo un ingeniero en el lugar, presentaron un proyecto visado por el colegio de arquitectos y ha recibido la aprobación del arquitecto municipal. De ahí que incida en que no hicieron nada fuera de las indicaciones municipales.

La única irregularidad estaría, por tanto, en que solo contaban con una comunicación previa y al cambiar el tipo de actuación, con ese muro, necesitaban otro tipo de licencia que no se pidió. De hecho, el arquitecto en su informe pone que las obras son «legalizables» conforme «á lexislación e á ordenación urbanística vixente».

Sin embargo, la versión de Margarita Domínguez, la vecina afectada que denunció por escrito después de que, según dice, en el Concello no le hiciesen caso de palabra, es bien diferente. Incide en que actuó porque se estaba produciendo una invasión de su propiedad, además de causarle daños a su casa. Asegura que el terreno debajo de su balcón, de nueve metros de largo, lo compró su padre y tiene documentos de ellos y por el otro costado la parcela, ahora de Caamaño, linda con un camino público, por lo que allí no se puede edificar. «Somos veciños e comigo non falou, nin sequera se asoma porque sabe que fixo mal», afirma Domínguez, quien insiste en que no quiere buscar follones, pero sí defender la propiedad que compró su padre. «Eu non lle vou tirar agora o muro abaixo, pero o terreo é meu. Estiveron traballando con máquinas, a miña casa resentiuse e deixáronme os cementos á vista. Iso vaimo ter que arranxar. En canto pasen estas festas penso ir ao Concello reclamalo, porque a culpa tamén a ten o Axuntamento para mirar para o outro lado», concluye Domínguez, que facilitó las fotografías de las actuaciones que obran en el expediente municipal.

El BNG denuncia un trato de favor del gobierno local que el alcalde niega tajantemente

Lois Lado y Pepe Ansede, del BNG, criticaron en el pleno al alcalde, por no atender en primera instancia las quejas de la vecina y porque, a su juicio, existe un trato de favor con Caamaño. «Fíxose unha auténtica muralla e tirouse parte dunha casa da que só queda a fachada e que calquera día caerá. Ademais cónstalle que este señor é reincidente», se quejó Lado. Ansede, por su parte, apuntó a la condición de jurista de Caamaño para asegurar que «cada un faga as obras que poida facer, pero non é unha persoa calquera e ten que ser sabedor de que para facer un muro de contención ten que sacar permiso e fai falta un proxecto».

«Déusello o mesmo tratamento a esa obra que a outra calquera. Non hai ningún trato de favor. Houbo unha protesta dun veciño, o técnico foi ao sitio e dixo que a obra é legalizable», respondió el alcalde, Manuel Insua, quien apuntó que tenían una comunicación previa, que no es válida para este tipo de trabajo y por eso tuvieron que presentar proyecto.

Más tiento

Es normal que las obras que promueve o hace un exministro se miren con lupa. De hecho, ya es la segunda vez que sus reformas dan lugar a quejas, protestas y polémicas. En el primer caso, el catedrático logró zafar y dar por prescrita la retirada de una pared. Ahora, un muro vuelve a levantar chispas en el pleno y las lamentaciones de una vecina afectada. Un exministro y catedrático debería mover las piedras con más tiento.

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