Los cementerios de vanguardia regresan a los planes municipales

La iniciativa privada llevará uno con 168 panteones y 5.000 metros cuadrados de superficie a la parte alta de Corcubión, con vistas sobre la localidad y la ría


Carballo / la voz

Los cementerios de diseño llamativo, o en lugares especiales, regresarán a la Costa da Morte este año, y estarán listos el siguiente. En particular, dos, Corcubión y Dumbría. Todo lo principal está ya conseguido: terrenos, proyectos, documentación, dinero para la ejecución... Y no son pocas cosas, porque uno de los problemas que ha habido con las necrópolis nuevas de la Costa da Morte en los dos últimos decenios es que siempre faltaba algo, generalmente dinero o aspectos básicos de la normativa, de ahí los conflictos, retrasos y fracasos (cuando no demandas judiciales) en varios casos.

Pero como los tiempos cambian y la normativa avanza, nunca está todo a la primera, y menos en la actualidad, dado que se necesita el permiso definitivo de la Xunta para este tipo de proyectos. Dando por hecho que se concederá si todo está conforme (la licencias son regladas, no arbitrarias), habrá nuevos proyectos en marcha ya este año, que se terminarán el 2020. Claro que antes los interesados tienen que ir apuntándose para tener claros los primeros desarrollos.

Así ocurre en Corcubión, donde el primer cementerio privado (el actual es municipal), denominado San Marcos, ya está listo sobre el papel y tiene punto de venta e información: la inmobiliaria local Lojo Moar, aunque el desarrollo corre a cargo de Necrópolis Gallega, empresa especializada en la construcción, desarrollo, mantenimiento y explotación de cementerios en toda la Comunidade. Ya tiene 5.000 metros cuadrados en el Alto do Vendaval, en la parte elevada del centro de la localidad, no lejos de la Casa da Cultura.

Tendrá 168 panteones de cuatro nichos, repartidos en 12 módulos, además de 40 columbarios para depósito de cenizas. Estará dispuesto en terrazas, con vistas al pueblo y a la ría. Recuerda, si se quiere, al de Fisterra, que fue el que inauguró la moda de cementerios vanguardistas, aunque en este caso con más éxito virtual que real. Al menos de momento, pero ya van veinte años justos con los bloques desnudos mirando hacia el Este. Tuvo mucho más éxito otro cementerio revolucionario en diseño, el de O Allo, que se vendió en poco tiempo. Los vecinos de esta y otras parroquias de Zas prefirieron este diseño rústico de madera mejor que la fuga de líneas y visión antropológica del de Cabanas. Y también logró gran aceptación la ampliación de Salto, en Vimianzo, con incursiones subterráneas. Asimismo el de Corcubión tendrá zonas empotradas en la ladera. Dominará la piedra natural, tanto en los nichos y acabados como en los columbarios.

Desde la promotora aportan una relación de todos los trámites realizados hasta el momento. Queda apenas un trámite municipal (un informe) antes de ser remitido a la Xunta, pero ya con todo en orden.

«El Jardín de la Almas», un espacio reservado para la cenizas en los árboles

El cementerio corcubionés incluirá un espacio denominado «El Jardín de las Almas». Quienes lo deseen podrán depositar ahí las cenizas, al lado de árboles cuyas raíces se nutrirán de ellas, o se unirán. En cada árbol (castaños, carballos, olmos, sauces...) se podrán depositar las cenizas de distintas personas de la misma familia. Habrá cuarenta columbarios reservados, y en cada uno podrá haber desde dos hasta diez ejemplares.

Este proyecto será novedoso en la zona, pero solo en parte. Ya funcionó, y fracasó, en A Laracha, en el denominado Bosque Animado, donde llegaron a enterrarse muy pocas cenizas. La diferencia es que este estaba reservado solo a las cenizas, y en el caso corcubionés será un espacio más de la necrópolis. Otra cosa será ver si el público acepta una idea que, en la zona, aún no tiene implantación.

Los colores seguirán vivos en Dumbría, con una ampliación de 400 nichos

Hace casi cuatro años ya se hablaba de la ampliación del cementerio de Dumbría. Después del de Fisterra, es el más célebre, o al menos el que más atención mediática ha recibido, en la Costa da Morte, y probablemente también en la provincia y hasta en Galicia. La arriesgadísima apuesta (por ser un entorno rural, poco dado a los cambios abruptos en materia de muerte) del Concello dumbriés salió bien, y se vendieron todos los panteones muy rápido, además de no despertar rechazo ni problemas, que es una de las principales ventajas que tienen los de iniciativa pública.

Y aunque en el 2015 ya se comentaba la posibilidad de ampliar, es ahora cuando esta idea se hará realidad. El presupuesto municipal aprobado esta semana ya incluye una partida para ello. Los interesados deberán hacer su reserva. De momento, casi 60 personas han manifestado que quieren comprar uno de los panteones. En función de la lista definitiva se obrará. La idea municipal es construir un centenar de panteones (cuatro nichos cada uno) con su cenicero. Casi la mitad más de los 216 actuales. El precio aún no se sabe, y habrá que cuadrar números. Hace diez años, cuando se ponía en marcha el proyecto inicial, el coste fue de 3.000 euros, pero ahora será mayor. El presupuesto global andará por los 800.000. Y el acabado final, el mismo: una amalgama de colores y techos translúcidos, obra del estudio de la arquitecta Rosana Pichel. El tanatorio se mantiene el que hay, al lado. Y el crematorio, por ahora, en espera.

Morir de éxito

Decía hace unos días el alcalde de Fisterra que, si renueva, uno de sus objetivos será acabar de una vez el famoso e internacional cementerio de Portela, de un relieve insólito por la ideas pese a que no llegó a ser acabado y, por no tener, carece de agua o de luz. Pero fue el que abrió la senda del diseño necrológico en la Costa da Morte. Otros vinieron después, y vendrán, y hay que esperar que no se mueran de éxito o antes de tiempo.

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