Vicisitudes de una calle de Fisterra

La rúa antes dedicada a Sanjurjo Neira y hasta ahora a Lago Pais homenajeará a los náufragos


Después de dos años en la indefinición, en el pleno de Fisterra de mañana martes se aprobará dedicar una calle a todos los náufragos fisterráns fallecidos en estos mares. La actual placa, que va a ser sustituida con la de la nueva, estuvo hasta ahora dedicada al joven falangista Manuel Lago Pais, aunque originalmente, cuando fue inaugurada en agosto de 1902, llevó el nombre del diputado al Congreso Ramón Sanjurjo Neira. Y aunque en su día las autoridades franquistas de Fisterra cambiaron el nombre por el de Lago Pais, la mayoría de los fisterráns siempre la denominaron -lo siguen haciendo- calle Sanjurjo, una denominación que fue eliminada oficialmente por los representantes municipales del franquismo, precisamente, el 24 de junio de 1937, nombre que no cuajó a nivel popular.

Pero, ¿quién fue uno y otro de los homenajeados en esta calle?

Manuel Lago Pais fue un vecino de Fisterra, hijo de un carabinero destinado en el pueblo, Vicente Lago Gutiérrez. Con 18 años, y afiliado a la Falange, al producirse el alzamiento se presentó voluntario en el ejército franquista, falleciendo en Segovia en septiembre de 1936. «Murió en la toma de Fuente del Pino, como mueren los hombres, con la sonrisa en los labios, pronunciando los nombres de sus padres y arengando, cual veterano, a sus compañeros de armas para la victoria final», fue uno de los textos hagiográficos o alegóricos que publicaron sus compañeros falangistas en La Voz los días 18 y 19 de octubre de 1936, para elevarlo a la categoría de «glorioso mártir», exaltándolo públicamente. Y esta es toda la biografía.

Después, el 24 de junio del año siguiente acudieron a Fisterra los falangistas de la 1ª Centuria de Segunda Línea de A Coruña al mando del jefe de Milicias de FET, Alejandro Lastres García, al que acompañaron el subjefe y otros dirigentes y al llegar a Corcubión se le unieron el teniente de la Guardia civil, el brigada y el cabo de Carabineros, así como varios números de la Benemérita.

Tres placas

Y ya en la villa del Cristo, y después de la subsiguiente parafernalia -discursos, desfiles, himnos nacional y de la Falange...-, colocaron placas en dos plazas: una en homenaje a José Antonio Primo de Rivera -propuesta por el dirigente falangista local, Juan Rodríguez Piñeiro- y otra al Generalísimo Francisco Franco. La tercera y última, fue la dedicada al falangista fallecido en acción de guerra, Manuel Lago Pais, y al colocarla, además de los preceptivos discursos, entre los que habló el alcalde Manuel Martínez Traba, O Socorro, fue saludada «también con los himnos nacional y de Falange». «Manuel Lago Pais: ¡Presente!. Primer falangista caído en esta epopeya, y que Falange Española no puede olvidar jamás, y Finisterre se honra en dedicar una lápida que de nombre a una calle de aquella localidad en donde el caído era natural» (sic), según la crónica del 26 de junio de 1937.

Las dos primeras, la de Primo de Rivera y la de Franco, la actual democracia hace años que se encargó de que pasasen a mejor historia. La tercera, la de Lago Pais, siguió recordándonos al «glorioso mártir», contraviniendo gravemente lo establecido en la Ley de Memoria Histórica del año 2007: «Las Administraciones públicas [...] tomarán las medidas para la retirada de […] placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura».

Marqués de Casa Pardiñas

Esa calle estuvo antes dedicada a Ramón Sanjurjo Neira (1865-1925), marqués de Casa Pardiñas, un diputado cunero por el distrito del partido judicial de Corcubión, que fue el que consiguió a principios del siglo XX que aprobasen el adelanto del expediente de obras del tramo de la carretera que lleva de la villa de San Marcos hasta Fisterra, así como la declaración de puerto de interés general para Corcubión, y la carretera de este último a Muros, entre otras mejoras en comunicaciones y faros, logros que señalaron el período de su representación en las Cortes y de sus activas y eficaces gestiones durante aquel tiempo. Precisamente, este diputado visitó Fisterra el 21 de agosto de 1902. Salió del puerto de Corcubión junto con las comisiones que le acompañaron en el galeón Manuela, escoltándoles numerosos vecinos embarcados en una flotilla de 68 lanchas engalanadas que se trasladaron a la localidad del Cabo, llevando las velas desplegadas y contribuyendo a realzar la belleza del conjunto. Llegaron a la villa del Cristo en donde les esperaba un inmenso gentío que les tributó un recibimiento entusiasta y todo el pueblo sin distinción de clases acudió a saludarle, disparando en su honor bombas, flameando banderas y levantando arcos, con vítores incesantes.

Después, al llegar Sanjurjo a la casa rectoral en donde se hospedaría, salió el párroco a recibirle revestido con capa pluvial. Y acto seguido bendijo la calle, verificándose la inauguración con el nombre del diputado. Más tarde, se celebró un banquete en donde hubo elocuentes brindis, y a la despedida tuvieron lugar nuevas manifestaciones de afecto de todo el pueblo, dejando un «grato recuerdo el diputado a Cortes bienhechor del distrito».

Estos fueron los dos personajes que dieron su nombre a una calle de Fisterra y también sus merecimientos. Durante 35 años un benefactor que colaboró para que los fisterráns se pudiesen comunicar por tierra con el resto del mundo; y durante 81 un «glorioso mártir» del ejército franquista... Con este cambio que será aprobado por el pleno, se da final a un flagrante y persistente incumplimiento de la Ley de Memoria Histórica.

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