Carballo / La Voz

La Guardia Civil celebró ayer su tradicional día de la patrona. En el caso de la Costa da Morte fue un día del Pilar raro, sin ese componente festivo que le ha venido caracterizando los últimos años. «Como si se hubiera perdido algo de tradición», apuntó ayer un mando del instituto armado. Quien añadió: «Ahora los compañeros aprovechan este puente para irse unos días de vacaciones con la familia cuando antes casi nadie se perdía un día del Pilar».

De hecho, de los nueve puestos que conforman la quinta compañía, solo hubo actos religiosos en Carballo, Malpica, A Laracha, Corcubión y Camariñas. Y solo en dos de ellos, hubo una recepción, con el tradicional vino español, a vecinos, autoridades políticas, sociales, culturales y de la economía local: Carballo y Malpica.

En Corcubión, el delegado de la Real Liga Naval Española, José Manuel Pato González, leyó un discurso y habló de «la dedicación, honestidad, entrega, profesionalidad y eficacia» de un instituto armado, que, según él, «merece el reconocimiento y agradecimiento público.

Uniformados

Eso sí, los agentes que lo celebraron, lo hicieron por todo lo alto. En Carballo volvieron a verse los uniformados que están en activo y los que llevan un tiempo en la reserva. Todos, vestidos de gala, acompañados por sus familiares y amigos, no quisieron pasar la oportunidad de disfrutar de un vino o un refresco acompañados de unos callos (exquisitos como de costumbre) o un buen trozo de empanada, que ayer entraban mejor que nunca dada la climatología algo adversa en forma de fuerte viento y alguna que otra gota de lluvia.

Como suele ser habitual, volvió a instalarse la tradicional carpa de color blanco que cubre todo el patio interior. Los agentes que acababan su turno de trabajo se tomaban un refrigerio con los que acababan de fichar. Acudieron como ya es habitual el alcalde, Evencio Ferrero; representantes de la oposición municipal, como Estefanía Canosa, José Bello Pallas, María Carmen Vila, Aurelio Núñez; el líder de Terra Galega en Coristanco, Amancio Lavandeira... Y el párroco carballés, José García Gondar.

Unas 200 personas

Fueron unas 200 personas las que se pasaron por la carpa situada en el cuartel carballés después de acabar los oficios. Los guardias aprovecharon la ocasión para inmortalizar el acto con fotos y vídeos. En los corrillos hubo todo tipo de conversaciones: fútbol, política... Pero sobre todo, los agentes trataron de que todo aquel que se acercaba al cuartel se sintiera como en casa. Y eso siempre es de agradecer.

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