El interés privado por valorizar las islas contrasta con la apatía pública

El ceense David Trillo ofrece con Taximar viajes a las Lobeiras desde toda la ría


cee / la voz

Mientras las Administraciones y las entidades públicas a lo más que llegaron es dibujar sobre el papel algunos planes que nunca llegaron a ejecutarse, la iniciativa privada sí que empieza a demostrar que las islas de la Costa da Morte, particularmente las Lobeiras y las Sisargas, tienen un valor natural, histórico, turístico, y también económico por aprovechar. Hasta el momento, al margen de los viajes privados de personas con embarcaciones propias y actividades deportivas como las de Buceo Finisterre o la travesía a nado, llegar a estos archipiélagos estaba prácticamente vetado para el común de los mortales. Sin embargo, ahora hay dos pequeñas apuestas empresariales que sí la permiten, la ya conocida de Toño García, en Buceo Malpica, y otra que acaba de nacer, la del ceense, de Brens, David Trillo Gallego, con su Taximar a bordo de Robinsón da Lobeira, de su utópica Navieira Jalisia.

«É unha idea que xa tiña dende hai tempo, para compatibilizar co traballo nos remolcadores, no tempo que non estou embarcado, porque a min gústame moito a natureza, a fotografía, a cultura, coñecer da man dos mariñeiros vellos a microtoponimia dos sitios,.. Por iso o de Taximar pareceume un concepto orixinal e bonito», detalla.

Para ponerse manos a la obra Trillo encargó la construcción de su lancha en Fibramar de Laxe, la tiene despachada para navegar hasta a 12 millas de la costa y ahora está a la espera de que le entreguen el chinchorro, la pequeña embarcación auxiliar de remos que les permitirá llegar incluso a los rincones de menos calado, que le están acabando en O Pindo. Y, curiosamente, pese a que acaba de empezar ya tiene encargos: el día 10 llevará hasta las islas a unos conocidos que residen en Asturias.

Aunque la Robinsón da Lobeira va a estar fondeada en Corcubión, ofrece la posibilidad de viajar desde Fisterra y desde O Pindo, eso sí, para un máximo de cinco personas, que son las que tiene autorizadas y porque no se trata de un servicio de masas, sino privado y muy particular, como sabe cualquiera que conozca algo a Trillo. De hecho, también prevé hacer rutas nocturnas para observaciones astronómicas, avistamientos de aves -de ahí lo de salir hasta 12 millas-, acercamientos al Centolo de Fisterra para verlo en toda su magnitud e incluso «un Camiño dos Faros pola costa, dende o mar».

A su juicio, lo importante es que todo este patrimonio no se pierda para acabar convertido en ruinas cuando, en realidad puede generar empleo para la gente de aquí. «Claro que ter a illa para ti só é un luxo e xa hai xente que anda dicindo que a imos estragar. Non se trata diso, o que a estraga é que estea alí o faro medio derruído sen que ninguén lle poña man», opina el marino, ahora metido a pequeño armador.

Al contrario que las Sisargas, que son de propiedad privada, las Lobeiras pertenecen al Concello de Corcubión, por más que la Autoridad Portuaria tenga cedidos los derechos de uso del terreno que ocupan las señales marítimas, por cierto fuera de servicio. De ahí que resulten especialmente atractivas a la hora de generar actividad. De hecho, la empresa Portomuíños tiene entre manos un proyecto de restaurante divulgativo, del que debería haber novedades en cuestión de semanas. Eso sí, y lo saben bien los marineros locales, las condiciones de navegación resultan muy específicas, con los que el acceso tampoco está fácil durante todo el año.

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