Un jardín de película, y de novela

Juan Ventura Lado Alvela
j. v. lado CEE / LA VOZ

CORCUBIÓN

El laberinto de boj de Alejandro Lamas es ya inmortal en el cine y la literatura

20 ene 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Puede que encantador jardín decimonónico de la casa de Alejandro Lamas en Corcubión tenga sus días contados por la plaga de hongos que le afecta -ojalá no-, pero en cualquier caso este laberinto de boj de estilo francés tiene garantizada su inmortalidad en el cine y la literatura.

El propio Lamas decía ayer que no recuerda exactamente las producciones que utilizaron su casa y el jardín como escenario, porque tiene tendencia a abrirle la puerta a todo el que se lo pide, pero sí sabe han sido varias: películas, series de televisión e incluso documentales.

La más recordada por el propietario y en la zona es la coproducción de las televisiones gallega y catalana A Mariñeira. Protagonizada por Camila Bossa (María) y Roger Casamajor (Pandullo) relata los primeros tiempos de la Guerra Civil, momentos de persecución y sospecha que alteran la vida de una pequeña localidad marinera, en este caso Quilmas (Carnota), aunque parte de las escenas están rodadas en la casa de Lamas. En el reparto hay actores tan conocidos como Antón Durán, Morris, Monti Castiñeiras o Jordi Banacolocha.

Este rodaje del 2007 desató una gran expectación en Corcubión, donde se llegaron a cortar calles y se vieron imágenes de antaño, como la bandera preconstitucional o curas y guardias civiles participando de la mano en las purgas de la gente de izquierdas.

Ya en abril del 2013 los jardines se volvieron a vestir de gala, y nunca mejor dicho, porque el vestuario del corto sobre la figura de la pintora Maruja Mallo, sí que era todo un canto de época que casaba a la perfección con la poesía que transmite el laberinto de inspiración francesa. La historia se desarrolla en diversas localizaciones, dentro y fuera de la comarca, pero los jardines dieron lugar a algunos de los planos más bellos.

Para bella, intrigante y cargada de un profundo amor por Galicia, la Costa da Morte y su patrimonio material e inmaterial está la novela O Anxo Negro, de Manuel Gago, que también se desarrolla en parte en este escenario y tiene también mucho de su amigo Alejandro Lamas en uno de los personajes.

A todo ello hay que sumar un número absolutamente incontable de fotografías y ya no solo de aficionados, sino también de profesionales que no dudan a acudir a los jardines como recurso, cuando se trata de mostrar la cara más bonita, amable y testigo de un esmerado cuidado, que ofrece Corcubión. De ahí que la noticia de su afectación por los hongos, que de muchos era conocida pero había quedado ya en el olvido como un problema superado, generase ayer todo tipo de reacciones de lástima y de apoyo a Lamas. Algunos de los grupos de las redes sociales que abordan la actualidad y la historia locales, se llenaron de mensajes de ánimo para el propietario y también de agradecimiento por el incansable trabajo que ha desarrollado para mantener esta maravilla de la jardinería.

La calificación de cuestión de Estado en Francia alienta las esperanzas en la investigación

El cylindrocladium buxicola, el temido hongo que amenaza con llevarse por delante el jardín más conocido de Corcubión es el equivalente en medicina a «unha enfermidade rara», como dice el propio Alejandro Lamas. «Se fose un fungo que lle afecta ao trigo, por poñer un exemplo, seguramente se dese antes cunha solución, pero isto é algo moi minoritario», señala el propietario, que ve la situación como «unha loita contra os elementos». La misma lucha que se libra en media Europa y de la que existen ejemplos cercanos, como el parque de Castrelos de Vigo, que en el 2012 estaba afectado al 75 % y que ha vivido diferentes recuperaciones de la mano de los técnicos del Pazo de Oca, o los jardines Reina Amelia de Portugal.

Con todo, la esperanza no está completamente perdida, porque ayer mismo un comercial de fitosanitarios carballés, a raíz de la publicación de La Voz, se puso en contacto con Lamas para ofrecerle un producto que considera que puede dar resultados. Habrá que verlo, pero tienen previsto intentarlo.

Sin embargo, lo que verdaderamente transmite alientos de cara al futuro son las noticias que llegan desde más allá de los Pirineos, porque como ayer le señalaba Alejandro Lamas, hijo, a su padre, en Francia le han dado la categoría de problema de Estado hace ya dos años. Huelga decir la importancia que tienen sus jardines para el país que más turistas recibe del mundo, con lo que esta calificación trae aparejados una serie de esfuerzos a nivel investigador. Por el momento no han dado frutos, pero todas las esperanzas están en encontrar ese remedio.