O Ézaro y el río Anllóns, enclaves predilectos del furtivismo de angula

El Seprona realizó varias actuaciones importantes durante el último año


Carballo / la voz

El furtivos representan una verdadera lacra en la Costa da Morte. Bien de forma individual, bien como grupos tremendamente organizados (hasta una decena operan en el litoral). Se dedican sistemáticamente a esquilmar los fondos marinos: percebe, camarón, santiaguiños, nécoras, centollas, longueirón, navaja, almeja, berberecho, langosta, bogavante, pulpo, calamar de potera... Todo vale con tal de conseguir un dinero extra. Eso sí, a costa de perjudicar a todas aquellas personas con permiso de explotación en vigor y que actúan dentro de la legalidad más absoluta.

Pero si hay un producto que genera verdadera devoción entre los pescadores ilegales es la angula. Su gran escasez y el aumento exponencial de la demanda dispara su precio: entre 200 y 250 euros los 100 gramos a día de hoy. Esa elevada rentabilidad ha provocado un repunte del furtivismo hacia las desembocaduras de los ríos. Los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de los puestos de Arteixo y Corcubión han incrementado sus actuaciones y vigilancia contra estas personas en el último año. Hubo decomisos en O Ézaro y en el Anllóns, además de haber interceptado varias partidas de angula procedentes de otros cauces, sobre todo del entorno de Cedeira y Foz y del litoral asturiano, para su comercialización entre la hostelería local y particulares, un nicho de mercado este último en auge entre compradores individuales con mayor poder adquisitivo. En O Ézaro, el mayor decomiso realizado por el Seprona fue a un pescador, al que los agentes interceptaron en las inmediaciones de la cascada 200 gramos de angula (500 euros en el mercado negro), además de requisarle las artes de pesca.

El Seprona de Arteixo, en colaboración con el destacamento de Corcubión, identificó a comienzos de febrero del pasado año a cuatro furtivos que extraían de forma ilegal angulas en el río Anllóns a su paso por Ponteceso. Durante el operativo, en el que se interceptaron 150 unidades de esta especie, consiguieron huir otras cuatro personas. Los individuos operaban de madrugada en un tramo de unos 600 metros, entre el puente de Ponteceso y el casco urbano, una zona de fácil extracción y que les permitiría escapar sin ser descubiertos.

La época idónea para la captura de angula se encuentra entre los meses de octubre y marzo. Estos cuatro furtivos extraían angulas del río Anllóns con destino a China. En el mercado negro se puede llegar a pagar 2.000 euros por un kilo de esta especie. Y hasta 2.500 euros en épocas de elevada demanda, como las Navidades. De ahí, esa reorientación de la actividad ilegal hacia las desembocaduras de los ríos.

Multas

En la Consellería de Medio Ambiente apuntaron que las sanciones administrativas por la pesca ilegal de angula son especialmente importantes, dado el daño que ocasiona el furtivismo en las ya mermadas poblaciones.

La multa, tipificada como falta grave, oscila entre los 3.001 y los 4.000 euros, además de una posible indemnización en función del peso, el tamaño y el número de ejemplares decomisados. La normativa es clara: en Galicia solo se puede extraer angula de las denominadas aguas «internacionales del Miño».

Los cien gramos se pagan hoy en la Costa da Morte entre los 200 y los 250 euros

Los agentes requisaron una tonelada de marisco ilegal desde diciembre

 

 

La actividad furtiva en la Costa da Morte se reactiva y de qué manera, con la llegada de fechas señaladas en el calendario como las Navidades, donde la demanda por los productos más exquisitos y más caros del mar aumenta.

Así, los agentes del Seprona de Arteixo y Corcubión y del Servizo de Gardacostas de Galicia y de Medio Ambiente decomisaron una tonelada de diferentes variedades de marisco en la Costa da Morte desde mediados del mes de diciembre. En su mayoría percebe, nécora, centolla, santiaguiños y longueirón. En el caso del Seprona de Arteixo, la mayor parte de los operativos estuvieron relacionados con el percebe. El de Corcubión, con la nécora, la centolla, el longueirón y el pescado, cuyos propietarios fueron incapaces de demostrar la procedencia de todos estos productos. Solo en la comarcas de Fisterra y Soneira fueron identificadas y expedientadas (queda la resolución de la Xunta) una veintena de personas en el último trimestre del 2017.

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