Grandes proyectos de la zona penden de acuerdos urbanísticos atrancados

La fachada marítima de Cee y Corcubión son dos de los casos más destacados


cee, carballo / la voz

La regulación urbanística, farragosa y muchas veces difícil de entender por los ciudadanos de a pie, condiciona aspectos fundamentales del desarrollo de un territorio, desde donde se puede hacer una casa hasta las posibilidades de crecimiento. Sin embargo hay casos especialmente significativos porque de los convenios urbanísticos que nunca llegaron a desarrollarse o que lleven muchos atrancados dependen grandes proyectos que influyen de manera destacada en la configuración de los pueblos.

Dos de los más destacados son los de Cee y Corcubión. En la Vila da Xunqueira, el principal incluido en el plan general era el del campo de golf, que implicaba instalaciones deportivas, residenciales y hosteleras a cambio de recalificar terreno rústico y contrapartidas para el Concello. Nada de eso está sobre la mesa ya y lo que único que supuso es que se retrasase un plan, que ahora hay que rehacer por completo adaptado a las nuevas leyes, sin recursos para ello y sin que sobre tampoco voluntad política.

Aunque el asunto del golf tenía influencia, en la medida en la que seguramente tenía que implicar reducción de edificabilidad en otras zonas, lo más trascendente para el pueblo es la situación de la antigua Sicar y su entorno. Aquí también había propuestas y se desarrolló un amplio debate, con dos posturas fundamentales: la del actual alcalde, Ramón Vigo, que siempre quiso convertir ese costado del casco urbano en una zona dotacional y de ocio para completar así el arco del paseo y otros grupos, como el BNG y de manera más intermitente el PP, que apostaban por que mantuviese el uso industrial que tuvo en su día. Al final ni una cosa ni otra y hoy lo que hay es una sucesión de ruinas, sin perspectivas de que vayan a convertirse en nada diferente a medio plazo, y un gran borrón en la disposición urbanística de toda esa zona.

Algo parecido, aunque a menor escala, es lo que ocurre en Corcubión con la zona conocida como Gallina Blanca, que ha dado lugar también a todo tipo de debates y acusaciones cruzadas entre los políticos. La inmobiliaria Sicar, propietaria de los terrenos, presentó en junio, como ya había hecho en el 2013, un nuevo intento para poder urbanizar el entorno, a través de un Plan Especial de Reforma Interior (PEPRI).

Rehabilitación

La Xunta y el Concello tienen que hacer las tramitaciones, como es su obligación, aunque el alcalde, Manuel Insua, ya aseguró que, a nivel político, no son partidarios de que salga adelante, porque Corcubión no necesita que se construyan más edificios cuando medio Quenxe está vacío, sino incidir en la rehabilitación y la recuperación de su casco histórico. Entre tanto el Museo Marítimo Seno de Corcubión, localizado en esa zona, está cerrado y ahondando en su deterioro, mientras la fachada marítima no consigue una verdadera recuperación.

Son algunos ejemplos más llamativos, pero hay otros, como en el caso de Carballo, que en algunos casos salieron adelante, como la urbanización Riotorto, ejecutada en parte con calles y todo, pero que ha quedado en el abandono y presa del pillaje y el vandalismo. En otros, como A Cristina, el enlace con el polígono de Bértoa o A Lagoa, para los que había grandes planes en los buenos tiempos del ladrillo no se ejecutaron y ahora el nuevo plan está más centrado en la consolidación.

El atasco de los propios planes generales priva de servicios a varias localidades

Al margen de los convenios específicos para terrenos concretos, la mitad de los concellos de la Costa da Morte siguen sin un Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) adaptado a las últimas normas en vigor. Algunos ni siquiera lo tienen de acuerdo con disposiciones anteriores, por lo que se ven muy limitados en diversos aspectos, como la dotación de servicios públicos. El caso más destacado, por su actualidad y por lo que implica para el Concello, es el de Fisterra donde, por ejemplo, por esta causa no hay un terreno adecuado para levantar el nuevo centro de salud, que es una de las necesidades más imperiosas de la localidad. El actual gobierno local lleva más de un año tratando de sacar adelante el plan prácticamente como lo dejó redactado el anterior, en parte para solucionar irregularidades urbanísticas que le podrían suponer indemnizaciones millonarias. Aunque tiene la aprobación de la mayoría de departamentos de la Xunta, incluido Urbanismo en términos generales, Infraestructuras le exige una vía de servicio a cada lado de la Recta da Anchoa, algo inasumible.

En Dumbría también lo aprobaron este año de manera inicial, en un nuevo intento de sacarlo adelante, porque no hay apenas posibilidades de construir nuevas viviendas en el término municipal. Eso incluso implica que algunos jóvenes se hayan instalado en poblaciones próximas. El principal caballo de batalla es la edificabilidad que persigue el Concello en la capital municipal.

En Vimianzo, por contra, el alcalde lo ve inasumible ahora y prefiere introducir modificaciones puntales aprovechables a futuro.

El gobierno de Vimianzo cuenta con enviar a la Xunta en breve la redelimitación que salvará una casa de Bamiro

El alcalde de Vimianzo, Manuel Antelo, explicó ayer que confía en poder remitirle en los próximos días a la Xunta de Galicia la modificación puntual número seis de las normas subsidiarias del planeamiento urbanístico de la localidad que implica la redelimitación de los núcleos de Bamiro, Tines y Treos. Se trata del acto administrativo que, aunque tiene carácter general para las citadas localidades, podría servir para que la vivienda de Evaristo Blanco, en el lugar de Ceán, que tanta polémica ha levantado en los últimos meses pueda adaptarse a la legalidad urbanística. Un inmueble contra el que en estos momentos pesa una orden de demolición dictada por la Axencia de Protección da Legalidade Urbanística y puede implicar la aplicación de multas coercitivas al propietario por parte de la Xunta.

Legalización del cementerio

Antelo incide en que la modificación beneficiará al conjunto de la ciudadanía por, por ejemplo, recoger la legalización del nuevo cementerio de Tines, la incorporación de equipamientos públicos y facilitará tanto nuevas construcciones como la rehabilitación de las existentes. En el caso concreto de Evaristo Blanco, considera injusto que se estén organizando protestas contra el Concello de Vimianzo, cuando es la única Administración que, con mucho esfuerzo y el apoyo de la Deputación da Coruña, está sentando las bases para que la casa no sea derribada, mientras que no se escucha ni un solo reproche hacia el Partido Popular que es quien tiene las competencias en la Xunta. Duda de que «para quen queira salvar a súa casa do derrubo escolla como mellor camiño erosionar e desgastar a quen está movendo todas as pezas para que isto non suceda».

A su juicio, detrás de todo esto y particularmente de la concentración convocada para el próximo jueves día 21, hay intereses políticos de erosionar políticamente al gobierno local «enganando a vecinanza», como demuestra la participación del concejal de Terra Galega, José Manuel Rodríguez Blanco. Antelo insiste en que son el anterior gobierno local, y particularmente Rodríguez Blanco como exedil de Urbanismo, los responsables de la situación de ilegalidad a la que se ha llegado por consentir que se hiciese la casa en suelo rústico y que la obra siguiese adelante cuando fue advertido de ello. «En ningún momento, esta manifestación vai a contribuír a solucionar ningún problema porque precisamente está convocada para atacar ás persoas que están traballando decididamente para sacar adiante a modificación puntual», asegura el regidor soneirán.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Grandes proyectos de la zona penden de acuerdos urbanísticos atrancados