El futuro de los faros de la Costa da Morte sigue en entredicho

Esta semana será decisiva para decidir el uso del edificio de la Lobeira


carballo / la voz

Hace siete años, el Gobierno de España anunciaba que pondría en marcha un plan para salvar los faros abriéndolos al uso cultural y hotelero. Tuvo un efecto escaso, por no decir relativo. Hace cuatro años, de nuevo Puertos del Estado retomaba la idea de abrir las señales marítimas al uso hotelero, un tema que en la Costa da Morte no es menor, por tener algunos de los principales faros de Galicia (y de España) y por el incremento turístico de los últimos años, que parece no tener límites.

Es un tema de ida y vuelta, pero poco a poco entre los anuncios se van dando algunos pasos. O están a punto de darse, sin que de momento haya nada fijo. Por ejemplo, el edificio del faro de las Illas Lobeira, que pertenece a Corcubión, está pendiente de que se ejecute un proyecto de la empresa Porto Muíños, que quiere recuperarlo con una iniciativa hostelera, anunciada en diciembre del año pasado. Esta semana va a ser clave para dilucidar su futuro, tras la reunión que su titular, Antonio Muíños, mantendrá con los representantes políticos locales. Con premisas innegociables, dice: «Queremos que a xente o sinta como algo seu. Que haxa pleno consenso, que a sociedade o valore. Non queremos facer alí algo pechado, senón aberto á todos, máis ca nunca. E tendo en conta que estará todo moi coidado», explicaba ayer. Girará -si sale adelante -en torno a un restaurante en el que las algas serán el elemento principal, pero no único. La solicitud de uso fue publicada en el Boletín Oficial del Estado hace nueve meses, y técnicamente ya podría haber salido adelante, pero Muíños quiere que eso ocurra con un acuerdo generalizado, de ahí la importancia de contactar de nuevo con los representantes políticos, algo que ya hizo hace unos meses. Y ya se verá qué reacciones hay. Algo ya habían hablado, incluso celebraron un pleno específico en diciembre para tratar sobre este tema, pero sin nada decidido.

Segundo de Galicia

El de las Lobeira pudo ser (todavía puede) el segundo de Galicia en abrirse a la iniciativa privada, tras el de la Illa Pancha, en Ribadeo, que ha vivido una situación un tanto kafkiana en los últimos meses: el Concello acaba de darle autorización para abrir justo ahora que ha acabado la temporada de verano. Estaba precintado por diversas deficiencias detectadas justo en el inicio de la temporada estival, así que no se ha podido aprovechar. Ese es el motivo por el que el concesionario del faro-hotel, que realizó una importante inversión para construir los apartamentos turísticos, reclamará una indemnización. Así que esta primera iniciativa no podrá ser, de momento, un conejillo de indias para ver cómo funciona su aprovechamiento. Muíños insiste en que su idea es seguir adelante: «Facer, e construír», aunque reitera la necesidad de consenso. En Corcubión y en la Costa da Morte en general. El faro, está en muy mal estado y esta sería la manera de recuperarlo. Otra cosa es el acceso: no se puede ir todo el año, y además habría que habilitar un transporte más o menos regular. En la actualidad, el acceso solo es factible en embarcaciones privadas.

No son pocas las que lo hacen entre Fisterra y O Pindo, pero un negocio así requeriría de una infraestructura de transporte adecuada. «O que nós queremos facer é algo moi ambicioso, máis que a gastronomía», señala Muíños.

Ni en Fisterra ni en Muxía ven factible el uso hotelero

El faro de Fisterra es el que ofrece unas mejores cualidades para el eventual uso hotelero. En Vilán no parece probable: es la vivienda de la familia de la torrera de toda la vida y ya tiene un museo. En Nariga, el más moderno de Galicia, no hay espacio físico.

En Fisterra, el alcalde, José Marcote, no acaba de ver el uso hotelero: «Non me parece o mellor. Hai outras alternativas, e ademais moi interesantes, que serían mellores para o pobo», explica. Y eso incluye tanto el uso de la planta baja como de las superiores. Cree que sería un buen lugar para difundir la cultura local y la de la comarca. La mitología, los naufragios. Para realizar congresos, como ya se ha hecho en alguna ocasión. O exposiciones. Como punto de información. Ambos supuestos fueron los más aprovechados por Neria, que es la entidad que se ha encargado de darle vida en los últimos años tras lograr la concesión de la autoridad Portuaria, hasta que las dificultades económicas echaron por tierra ese trabajo. Marcote apunta a un sinfín de utilidades antes de alojar turistas, y añade celebración de bodas en un mejor marco (ya se hacen) o punto de partida de visitas guiadas, o actos relacionados con el Fin do Camiño. Ya lo dijo en un pleno convocado justo para esto, lo reiteró en una mesa redonda en la que había representantes de la Autoridad Portuaria, y lo sigue reiterando. Pero, por ahora, sin respuesta.

Touriñán

El alcalde de Muxía, Félix Porto, tampoco ve claro que el de Touriñán, ubicado también en uno de los lugares míticos de Galicia, pueda dedicarse a hotel. «O edifico en si non vale moito para iso, é moito máis pequeno que o de Fisterra, por exemplo. Pero é que ademais habería que facer un enorme investimento para o pouco espazo que é», señala. Otra cosa es que se pudiese aprovechar como restaurante-bar, o como local aprovechado por las palilleiras, por los artesanos locales... Pero esta idea ya es muy veterana, y todo sigue igual. Ya tenía Neria, actual concesionario, planes ambiciosos semejantes, pero no salieron adelante. Ideas existen, y cada pocos años se reiteran, pero la realidad es que el edificio sigue vacío. Hasta que se ponga encima de la mesa la cantidad de dinero necesario y la Autoridad Portuaria dé el visto bueno, el único elemento de uso constante por los visitantes será el banco con vistas a la puesta de sol.

Deplorable

Son, sin duda, joyas de la atracción turística, pero el estado de algunos es deplorable. Hay que destacar dos casos en positivo: Vilán y el Semáforo de Fisterra. En el primero se hace una buena gestión y es punto de atracción de visitantes, con numerosas iniciativas, exposiciones y servicios. En el segundo, su uso como hotel acabó salvándolo. El faro fisterrán dejó de ser punto de iluminación de iniciativas. Y otros se encaminan a la ruina.

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