La caída de capturas de longueirón pone en alerta a los mariscadores

Desconocen las causas y algunos plantean ya cierres para regenerar Langosteira


Cee / La Voz

No ha sido un año malo porque las toxinas hasta esta semana, que obligaron al cierre, les dejaron trabajar de manera casi ininterrumpida y las cotizaciones también se mantuvieron altas, pero lo cierto es que los mariscadores del longueirón de Fisterra han extraído mucho menos marisco por jornada que los años anteriores. Pocas veces llegaron a los topes e incluso han tenido días de volverse con las manos vacías, por lo que han saltado las alarmas respecto a qué puede estar ocurriendo con este recurso emblemático de Fisterra, pero que se extrae en todo el arco de la ría de Corcubión hasta Carnota.

Las teorías son muchas: condiciones climatológicas, exceso de presión sobre los bancos, influencia negativa del trabajo con respiración asistida... pero ninguno de los profesionales consultados se atreve a dar una causa por segura. Eso sí, algunos ya empiezan a plantearse en serio la necesidad de realizar algún paro biológico, sobre todo en la playa de A Langosteira, que es la joya de la corona entre todos los bancos y que está llena de cría, por lo que puede regenerarse por sí sola si se detiene o ralentiza la extracción.

«Esa é a gran pregunta, oxalá puidese dicirche de que é, pero non o sabemos. Fálase de todo e eu incluso chego a pensar que aprenderon como maneira de protexerse, porque cando máis saían era cara a última hora, sobre as dúas da tarde e así e agora non se vén», explica Jacobo Louzán, uno de los veteranos pese a su juventud, cuando se le pregunta por las causas. Cita el caso de Carnota, una playa inmensa donde hace años era muy fácil que volviesen todos con los topes y este verano se han dado la vuelta hacia Fisterra en más de una ocasión. Además, pone el acento en el daño que se le hace a la cría «porque cando colles un grande é doado que rompas un ou dous pequenos que están de lado porque son moi fráxiles». De ahí que esté entre los que se planteen seriamente un cierre temporal en A Langosteira. Eso sí, no tiene claro que afecte de manera significativa el uso de respiradores artificiales, porque es mucho mayor la cantidad de producto que se extrae en apnea y, en su caso, los emplean fundamentalmente en aguas profundas y con mal tiempo. Tampoco cree que influya el furtivismo porque «é moi residual» en esta actividad.

Guillermo Traba es bastante más crítico y pone el acento en que se extendiese el uso del compresor a playas como la propia A Langosteira, Talón, Caldebarcos, O Ézaro... cuando antes solo se empleaba en las zonas más profundas. Considera que algunos de sus compañeros «engánanse a si mesmos» pensando que el marisco no sale como antes por algún motivo, pero realmente está ahí. No tiene dudas de que sí influye la utilización de respiradores «porque cando antes a pulmón no ías con mal tempo, agora vaise a non ser que haxa unha vaga de mar campal» y es tiempo que los bancos no descansan. «É como se tés unha maceira na casa, se lle colles as mazás todas un día non hai máis, tés que esperar a que volvan», ejemplifica, al tiempo que señala que la manera de trabajar también es diferente y se mata más cría que en apnea.

Traba considera que haría falta «pechar un ano» la playa de A Langosteira, «que un ano logo pasa, con vixilancia claro» aunque entre tanto tengan que buscarse la vida en las otras zonas o con otros productos como el erizo, porque «hai millóns de crías» que les garantizaría el futuro.

El secreto está en la curvatura

La navaja (Ensis arcuatus) y el longueirón (Ensis siliqua) probablemente sean dos de los mariscos más fáciles de confundir hasta el punto de que podríamos asegurar que la mayoría de comensales no sabrían distinguir uno del otro, cuando realmente es muy fácil si se presta un mínimo de atención. Las navajas son más pequeñas, entre los 13 y los 15 centímetros en su tamaño adulto. Las valvas tienen un color brillante, amarillento con manchas grises y paradas. Por contra, el longueirón puede superar los 20 centímetros y aunque su conchas son también brillantes, acostumbran a presentar colores más claros, con partes blanquecinas. En cualquier caso, la gran diferencia y la más fácil de advertir es que las navajas, y de ahí su nombre, son curvadas como una navaja de afeitar, y los longueiróns, rectos.

Alarma

No hay recurso, por muy abundante que sea, que no se agote. Sobre todo si la explotación se hace cada vez más eficaz. Han sonado las trompetas de la alarma del longueirón en la comarca de Fisterra, cuyos mariscadores son los gran inventores de la divulgación de esta especie allá por los años ochenta. Ellos potenciaron el valor de un producto que se había devaluado mucho y actualmente es un manjar. Así que va a ser mejor que lo cuiden.

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