Los planes urbanísticos municipales sufren achaques por todos los frentes

Los concellos sin un PXOM actualizado se eternizan en su tramitación o incluso pasan de sacarlo adelante

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cee / la voz

Siete de los 16 concellos de la zona siguen sin un plan urbanístico en condiciones: completo, en vigor, y adaptado a las nuevas normas. Además, parece que han caído sobre ellos todas las plagas posibles, porque, al margen de la pasividad política, que en muchos casos es lo principal, les salen pegas técnicas, jurídicas, burocráticas o simplemente administrativas hasta de debajo de las piedras.

¿Qué ocurre con las empresas redactoras?

Básicamente que se cansan de tanta dejadez política y en algunos casos acaban renunciando a los contratos porque se les hace insostenible mantener abierto, a veces durante más de decenio, un proyecto que nunca acaba de concretarse. Al margen de eso, hay situaciones particulares y llamativas, como el caso de Eptisa. La firma encargada de los planes de Fisterra y Corcubión, entre otra treintena de toda Galicia, fue adquirida por un grupo chino, que decidió que no le interesaba la línea de negocio de los planeamientos. Se quedó con el resto, pero prácticamente acabó con este departamento. Ahora los profesionales que trabajaban en ello han montado su propia compañía para seguir adelante con estas tareas. Lo que ocurre es que necesitan firmar nuevos contratos con los concellos y en eso están, por ejemplo, en Fisterra, aunque esta situación ha introducido nuevas demoras a las ya existentes. En Cee, la empresa renunció y tuvieron que buscar otra, mientras que la de Malpica entró en concurso de acreedores, con lo que la situación fue parecida.

¿Falta financiación?

No debería, porque la Xunta concedió líneas de ayudas específicas para desarrollar los planeamientos. Lo que ocurre es que en algunos casos, como Vimianzo, el dinero se gastó en buena medida y el trabajo está sin hacer. También en Corcubión se consumieron buena parte de los recursos en los contratos que se iban pagando de manera periódica. Ahora, algunos municipios están a la espera de que el Gobierno autonómico vuelva a abrir la mano porque con recursos propios prácticamente ninguno puede meterse en aventuras económicas de este tipo, que se cuentan por cientos de miles de euros.

¿Se han facilitado las tramitaciones?

Eso es lo que prometía la nueva Lei do Solo que aprobó el PP con el rechazo unánime de toda la oposición, pero lo cierto es que en la zona todos los que tenían el plan más o menos iniciado decidieron seguir con la metodología antigua en lugar de acogerse a las supuestas ventajas. Además, los debates técnicos, y no tanto, entre Administraciones son eternos. De hecho, incluso entre los propios departamentos de la Xunta, como se ha demostrado recientemente en el caso de Fisterra, existen disparidad de criterios, o al menos de celo a la hora de aplicarlos, respecto a los mismos asuntos.

¿Por qué realmente no salen adelante los planes?

Fundamentalmente por política. Resulta muy impopular decirle a un vecino que donde soñaba con levantar un chalé va a ir un jardín municipal. Además, muchas veces implica tomar decisiones drásticas que no dan precisamente votos. De hecho, incluso hay alcaldes que, más o menos públicamente, admiten que el planeamiento urbanístico es una competencia que en muchos casos debería asumir directamente la Xunta para que funcionase.

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