Un paseo por alguno de los lugares más selectos de la comarca

Los senderistas se adentraron en las sombras del Anllóns y disfrutaron de casas hidalgas en Xornes


carballo / La Voz

Pontedona suena a verso de Pondal. A unos pasos, en la aldea de Vilarverde (Cereo-Coristanco), al lado de una casa de labranza, comenzó la Andaina Coñece a Costa da Morte que organizó el Concello de Ponteceso para el pasado sábado. La tercera de la serie que promueven nueve ayuntamientos de la comarca. Otra vez, unas 300 personas se echaron a la naturaleza para medirla a pisadas y disfrutar de su viento saludable.

Fue el ilustrado Luis Giadás quien inauguró la marcha dando breve razón sobre una acontecimiento de 1942: la lucha entre un bombardero inglés Avro 683 Lancaster y dos Junker JU 52 alemanes. Los británicos intentaron destruir un barco cargado de wolframio que había salido del puerto de Corcubión. El Lancaster acabó derribado sobre una chousa próxima a Pontedona. Uno de los Junkers acabó sus días en Langosteira. En Vilaverde recordaron para siempre el suceso y como, tras la explosión del avión, que acabó con la vida de sus seis ocupantes, una gallina echó a correr si cabeza.

La historia daba para más, pero el grupo parecía tener prisa y se echó andar con energía por la orilla del Anllóns rumbo al paraje de Verdes. El río baja silencioso. En ocasiones semeja que se para, como para escuchar las conversaciones, algunas intrascendentes, de los caminantes. Refleja manso las hojas y las ramas de alisos y los robles. A medida que los senderistas avanzan hacía el coto coristanqués del río bergantiñán se hace más evidente el murmullo del agua saltando entre las rocas del cauce. Se cruza un pescador, que sonríe. Más adelante otro, dentro del agua, hace caso omiso a los intrusos.

Por momentos, el Anllóns se acelera. Luego se amansa de nuevo. Entre las sombras trinan los pájaros, también ausentes a la marcha, y acompañan con su música la sinfonía del agua al pasar por los rápidos y las viejas presas de los molinos. Los caminantes van en fila india. Al aproximarse Verdes, el murmullo del agua se convierte en estruendo y la belleza del paisaje se multiplica. Admiraciones unánimes entre el personal. Incluso los que lo frecuentan con más asiduidad dan por bueno el retorno al lugar de los encantos. Los canales, las ínsulas, los puentes, los molinos, todo bajo una bóveda natural, invitan a un leve reposo.

Por la otra orilla, la belleza se repite. El Muíño do Retorto, que incluso fue vivienda, pone fin a la serie paisajística. Sobre un puente de madera de los pescadores, la comitiva cruza de Coristanco a Ponteceso. Un riachuelo divide ambos concellos. No tarda en llegar Xornes y la Casa Nova do Pombal, que fue residencia del pintor Fernando Álvarez de Sotomayor, y unos metros más abajo, la que fue casa de servicio. Allí hubo parada. En sus jardines lucen azaleas, magnolios, laureles reales, geranios, abetos, cerezos japoneses. Hubo un alto para refrigerio y para alegrar la vista en el conjunto.

La siguiente parada fue en el Pazo de Sergude. De nuevo, Luis Giadás ilustró sobre los linajes del escudo: los Moscoso de Altamira, los Espada, los Caamaño de Noia y los Rodríguez de Arijón. Los demás símbolos son de caballero viejo legítimo. Los gaiteiros de Xornes animaron la presencia de los senderistas, que agradecieron sus notas.

La caminata no fue larga, pero permitió disfrutar de algunos de los paisajes y lugares más selectos de la Costa da Morte.

Camariñas

Ruta frente al Atlántico

La próxima cita de las Andainas Coñece a Costa da Morte es Camariñas. Está prevista para el día 6 de mayo. Se titula De Costa da Costa y es circular, con potentes imágenes atlánticas en escenarios de muchos naufragios. Será la cuarta salida del programa puesto en marcha por nueve concellos.

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