La descoordinación sume el turismo de la comarca en una particular penitencia

En 1997, los concellos se unieron en Semana Santa bajo el paraguas de una campaña provincial


carballo / la voz

Temporalmente no fue una utopía y exhibió buenos resultados, pero el paso de los años, a la luz del presente, dejó patente que los localismos en materia de turismo, así como la falta de coordinación, son todavía un caballo de batalla en la Costa da Morte. Se aproxima la Semana Santa, quedan dos semanas, y cada municipio plantea su propuesta, pero ¿qué sería de la comarca si los planteamientos se hiciesen de forma conjunta?

Hace justamente ahora 20 años, las cosas parecían empezar a ser diferentes. Para la Semana Santa de aquel 1997, la Diputación promovió una campaña publicitaria y de difusión, Vive a Costa da Morte, en la que se unieron los diferentes planteamientos y propuestas de los concellos integrados en la entidad Neria: Laxe, Cabana, Cee, Corcubión, Dumbría, Fisterra, Muxía, Vimianzo, Zas, Camariñas.... Esto es, los municipios aportaban su ración particular y, agrupándolas bajo un paraguas común, se componía un menú que logró atraer ese año a unos 100.000 visitantes, muchos para los tiempos que corrían.

Iniciativas hoy consolidadas

Vive a Costa da Morte trató de aprovechar el tirón de propuestas locomotora, como la Mostra do Encaixe (7.ª edición en 1997) o los actos religiosos de Fisterra, dos de los puntales de la Semana Santa de la Costa da Morte, para a raíz de ahí promocionar toda la comarca. Así, bajo ese techo común, nacieron propuestas tan reseñables como la Festa do Congro de Muxía o la Mostra de Artesanía en Vivo en el castillo de Vimianzo. Son dos actividades que todavía continúan celebrándose, fruto de aquella unión. No obstante, muchas otras se quedaron por el camino, como las rutas de senderismo que cruzaban varios municipios y exhibían su riqueza, los viajes en catamarán por la ría de Corme y Laxe al amparo del programa Onde cabana é mar, las rutas guiadas a yacimientos arqueológicos o, también, jornadas gastronómica específicas, como las promovidas en Corcubión y Fisterra. Se decía entonces que la idea era tirar de la comarca, viva, hasta hacerla punto de referencia en el progreso de Galicia. Hoy, la Costa da Morte es destino turístico, pero tal potencial no se aprovecha conjuntamente en términos prácticos, aunque se haya iniciado la senda del geodestino. Ya en el 2001, el fuelle de aquella colaboración conjunta se había desinflado.

Una promoción conjunta que sentó precedentes en casos como el de Cabana

La originalidad de las propuestas al amparo de aquella campaña Vive a Costa da Morte sirvió para que Cabana, según relataba La Voz, dejase de ser un lugar de paso para convertirse en un filón turístico. A la enorme aceptación de las rutas en catamarán se sumaron las visitas guiadas al castro A Cidá o a Dombate. Tan bien se concibió que un turista madrileño llegó a expresar que era la primera vez que acudía a un castro y se enteraba de algo.

Una vez concluido el proyecto de promoción conjunta, en el que la Diputación sufragaba la campaña publicitaria, la entidad Neria promovió una encuesta entre los hosteleros. De sus percepción, se extrajo la conclusión de que la campaña en cuestión había sido el principal motivo de llegada de turistas, ya no solo por las actividades lanzadera, que eran la Mostra do Encaixe o la Semana Santa de Fisterra, sino también por todas las demás propuestas en la zona, de modo que cada concello tuvo retorno de lo planteado.

«Cuando uno se desplaza kilómetros, quiere aprovechar el día»

Siguiendo la estela de aquella campaña Vive a Costa da Morte de 1997, al año siguiente Cabana y Ponteceso se unieron para forjar un programa turístico unido: Na beira do mar na Costa da Morte. Tal semilla, en la comarca, aún no ha brotado del todo, y así lo expuso uno de los Foro Voz celebrado en A Laracha: «Tenemos que conseguir que el turista no solo se desplace hasta aquí, sino que se mueva por la zona. Y eso se consigue con paquetes turísticos conjuntos, de modo que no tenga que estar preguntándose cada día qué hacer», expuso el gerente del GAC Costa da Morte, Guillermo Fernández. En esa redistribución del turista, para el que sería necesaria la unión de concellos, incidió asimismo la directora de la Axencia Galega de Turismo, Nava Castro: «Temos que estar coordinados e vender todos o mesmo». Marca común.

Esa idea ya la había pulsado en 1997 el entonces alcalde de Cabana, Manuel Barral, quien sumó fuerza a la campaña provincial: «La oferta debe hacerse pensando en todos los recursos de la zona y no en un punto concreto. Cuando uno se desplaza kilómetros, quiere aprovechar el día». Y más cuando son varios, como ocurre durante la Semana Santa.

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