La toponimia mejora en los mapas digitales más usados, pero todavía queda mucho por hacer

«Mugía» o «Lage» son algunos de los nombres que más llaman la atención, pero los ejemplos son numerosos


carballo / la voz

Una de las grandes ventajas de la actual era digital es que el uso de los mapas, sobre todo en los dispositivos móviles, es una realidad diaria y cada vez más necesaria, nada que ver con los atlas escolares olvidados en los cajones. Por eso se agradece mucho que sean exactos y que respeten la toponimia oficial, algo que no siempre ocurre en las grandes plataformas que los sirven, ya sea de manera directa o cedidos para otros servicios. Hay mucho donde mirar, pero las dos grandes marcas de uso común son Google Maps (y todos sus derivados) y Bing Maps, de Microsoft, el antiguo Live Maps.

La plataforma de Microsoft ha mejorado mucho en el respeto al nomenclátor oficial. Hace 9 años, cuando las consultas se centraban sobre todo en el ordenador doméstico, en su web aparecían joyas como Sujo (Suxo de Muxía), los casi inevitables Mugía y Lage, Quenje de Corcubión, Orujo en Muxía, Leiloyo, Niñonés, Queijas, Gesteda, Andoyo, Cayón, Javiña... Y muchos más. Ha mejorado bastante (sobre todo en las herramientas de visualización y en su capacidad), pero aún se puede leer cosas como Bayo Grande, sigue el Niñonés, Río Allones, Sandrejo en Vimianzo, Meano, Leioio, Arteijo... Como en otros casos, el número de lugares varía en función de la altura elegida al visualizar, y en ocasiones cambian incluso los nombres. Pero el respeto a la toponimia es bastante amplio. A veces, incluso técnico: para Entrecruces prefiere el más lógico San Xenxo que el normativo San Xens. En las capas de vista aérea, la autovía aún no aparece.

Curioso el caso de Google Maps. En el mismo examen de hace 9 años, era casi imposible encontrar errores. Hoy, Lage y Mugía saltan al primer golpe de vista. En el entorno, Finisterre, Valle del Dubra o La Insua. Algo desconcertante porque, por ejemplo, la normativa es extrema en otros casos, como el de A Ponte do Porto, cuando incluso a nivel oficial se suele olvidar el preceptivo artículo. Entrecruces aquí llama la atención por su Baja. Fuera de las fronteras comarcales, Teijeiro, Mellid, Puertomarín, Otero de Rey u Órdenes son algunos de los nombres llamativos. Como curiosidad, la autovía sí aparece, pero como traza. Y Baldaio, también, bien visible, pero el de Tordoia, cerca de Aldemunde, que tiene dos casas (no es la primera vez que el GPS guía erróneamente hasta este lugar a quienes querían ver la costa carballesa). El mapa de Google, por cierto, es el que usa la Guía Repsol en sus rutas, otra de las principales plataformas de consulta.

El de incidencias de Galicia, el del 112, emplea uno propio. Hasta hace muy pocas semanas, en la primera vista (entrando en el detalle, ya no) se leía Lage o Finisterre. Ya no: se han dado cuenta y ahora la normativa manda.

Unas y otras cartas no entran en debates: Berdillo y Balarés. Las vistas aéreas agradecerían una actualización: en los dos grandes todavía hay coches aparcados en la calle Colón de Carballo, además de mantenerse otros cambios recientes en la zona.

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