Cipriano Fernández merece justicia

Fue el único alcalde de A Costa da Morte asesinado por los paramilitares franquistas (...) Sus asesinos, lo despojaron de su reloj, de un anillo de oro y de sus zapatos... Cipriano sigue enterrado en una cuneta, en una fosa común en el cementerio de Aranga. Y no estaría nada mal que, con motivo del 80 aniversario de su muerte, presentasen en el Concello una moción reclamando que sus restos reciban sepultura


Cipriano Fernández Brage fue el único alcalde de A Costa da Morte asesinado por los paramilitares franquistas. Nació en Serantes-Ferrol y en la República fue radiotelegrafista en la estación de Cabo Fisterra. En la repetición de las elecciones del 4-6-1931 fue elegido concejal y tercer teniente de alcalde. Poco más de un año después, el regidor Pedro de Paz Rodríguez falleció (el 29-10-1932) en un accidente de coche. El 10 de noviembre Cipriano Fernández fue elegido alcalde con 10 de los 14 votos.

Después 25 de julio de 1936, falangistas y guardias civiles fueron a detenerlo a su domicilio, sin encontrarle. Ya en sobre aviso, se trasladó a A Coruña con un destino transitorio en la Radio Costera. Pero el 29 de octubre, cuatro años después de morir el anterior alcalde, y cuando paseaba con su esposa por San Andrés sobre las 20.30 horas, y según el testimonio de su señora (en la Causa 303/36) «al llegar a la altura del establecimiento La Ganga observó que dos individuos cuyas señas da más adelante -evito dar sus nombres, pero fueron cuatro falangistas: uno de Corcubión, otro de Zas y dos de Fisterra. Y dos más en un automóvil- venían de frente hacia ellos y uno acercándose a su esposo le dijo que les acompañase a la comisaría, a lo que su marido sin hacer objeción alguna se prestó y se fue con ellos; que la declarante pidió se le permitiese acompañar a su esposo recibiendo como contestación única un rotundo ''no'' de uno de los individuos; que el coche partió hacia Juana de Vega y que desde aquella fecha no ha vuelto a ver a su esposo. (?) Que habiéndoselo dicho confidencialmente que habían aparecido tres cadáveres en Baamonde -Lugo- fue a aquel lugar y practicando averiguaciones vino en conocimiento de que su esposo había aparecido muerto en un lugar situado en la carretera de Castilla cerca del kilómetro quinientos setenta y tres según le parece a la que declara y del término municipal de Aranga», concretó la mujer.

La esposa de Cipriano Fernández promovió una denuncia contra quienes sabía que habían asesinado a su marido. El falangista de Zas que había participado en el paseo de Cipriano, reconociendo en privado y de forma explícita su intervención en los hechos, ante la reiteración de la viuda le espetó amenazante que «...si quería saber dónde se hallaba su esposo él podría decírselo y que tuviera cuidado... con lo que hablase porque lo mismo se podía dar ‘un paseo’ a un hombre que a una mujer».

La denuncia interpuesta no tuvo recorrido, fue sobreseída. Sus asesinos, lo despojaron de su reloj, de un anillo de oro y de sus zapatos... Cipriano sigue enterrado en una cuneta, en una fosa común en el cementerio de Aranga. Y no estaría nada mal que, con motivo del 80 aniversario de su muerte, presentasen en el Concello una moción reclamando que sus restos reciban sepultura.

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