Proyectos de wifi público en la zona fracasaron pese a la alta inversión

Algunas empresas privadas mantienen redes pagadas con planes estatales


Carballo / La Voz

El elevado coste de instalación y mantenimiento, las trabas burocráticas y de competencia con las compañías de telecomunicaciones, y los rápidos avances tecnológicos, acabaron lentamente con los proyectos municipales de dar a los vecinos acceso libre a Internet a través de redes wifi, particularmente a través de la tecnología Wimax. En todo caso, sin hilos y sin coste para el usuario. Unos proyectos que se beneficiaron en su momento de cuantiosas ayudas públicas, pero que han sufrido numerosas vicisitudes.

Uno de los más comentados, y debatidos en plenos durante años fue el de Corcubión, en el que se invirtieron unos 100.000 euros del plan E del Gobierno Zapatero. Técnicamente, existe, y funciona, y además es gratis, pero es preciso analizar cada caso. Entre otras cosas, porque se puede disfrutar del servicio por cable o por Wimax, y siempre en el casco histórico. Los primeros, aparentemente, funcionan, y los que van sin hilos fallan más. Depende mucho de la zona. «Cando o montamos, fixémolo con moita ilusión, pero a tecnoloxía non era a de hoxe, e as ofertas, tampouco», señalaba ayer el alcalde, Lalo Insua.

La compañía R cableó prácticamente todo el pueblo, así que por potencia y prestaciones a muchos les compensa contratar algún plan, por no hablar de la telefonía móvil. Otra cosa es acceder sin más en la calle o en casa sin muchas prestaciones, pero para salir de un apuro. Un buen servicio exigiría mucho mantenimiento, «e iso é moi caro», añade Insua.

Zonas rurales

En Zas también se montó una completa red en la zona rural con ayuda pública, que ahora gestiona una compañía privada, con muchos clientes en Gándara, San Cremenzo, Lamas, Meanos, Brandomil o Muíño. Tienen sus tarifas y paquetes correspondientes. Para aprovechar el wifi libre, sin contraseña, hay que ir al interior o al exterior del centro social de Baio o al de Zas, señala el teniente de alcalde, Óscar Lema.

En Cerceda, esa libertad se logra en todo el polígono, en el Concello o en los edificios municipales, pero es precisa la contraseña. Si no, se cobra al usuario. «Funciona así dende hai moitos anos», explica el regidor, José García Liñares. Hubo un proyecto para dar cobertura Wimax a todo el municipio, pero quedó desestimado.

También en el Concello de Cee lo hubo, pensado para la zona rural. Y ahí se quedó, pese a la inversión. La tecnología se volvió obsoleta y no se realizaron inversiones posteriores. Como en Corcubión, se pagó con cargo al Plan E, que en unos concellos dedicaron al asfalto y en otros a las nuevas tecnologías. Ahora, el único wifi libre público está en la biblioteca de la Casa da Cultura.

En Carballo también hay acceso libre en varios inmuebles públicos, como el Fórum, el pazo da Cultura, la biblioteca o la ludoteca. En todos estos casos, con una red de acceso libre y otro, de mayor capacidad, para el que es necesario tener la contraseña.

En todo caso, lo que hay en marcha en estos y otros concellos queda muy lejos de lo que se esperaba allá por el año 2008, cuando aún no llegaba la cobertura de alta capacidad a todos los núcleos (ni siquiera ahora lo hace). Poco a poco fueron surgiendo iniciativas privadas en áreas de Carballo, Ponteceso, Malpica o Cabana. Algunas funcionaron bien, y otras no tan bien. Con el aumento de las compañías de telefonía móvil y la ampliación de la cobertura de alta capacidad (la 4G), las necesidades han ido cambiando.

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