Las gasolinas se acercan otra vez a cifras máximas

El litro del diésel ya supera el 1,30 euros, y la gasolina pasa del 1,40


carballo / la voz

El precio de los combustibles no para de subir en los últimos meses. Esta semana ya ha superado el psicológico 1,30 euros por litro en el gasóleo A, el más usado de momento, en pleno debate y supuesto cambio hacia los motores híbridos o eléctricos, además de un uso mayor de la súper. De seguir la tendencia de los últimos días, no tardará en alcanzar el 1,34 del pasado septiembre, que fue la cantidad más alta en el último lustro, con todo lo que ello supone, sobre todo para la economía de miles de personas que dependen de sus vehículos para trabajar o desplazarse sin más.

Esa barrera de los 130 céntimos por litro de gasóleo se había rebasado ayer, por ejemplo, en la estación de servicio de Zas. En concreto, estaba en 1,309, según los datos que ofrece cada día el portal de hidrocarburos del Ministerio para la Transición Ecológica. Las cifras pueden variar incluso el mismo día (esa cantidad estaba fijada por la mañana y por la tarde), y por supuesto hay que tener en cuenta que un precio alto puede llegar a ser más bajo que otro menor cuando, como ocurre en algunas estaciones, existen descuentos, ofertas y reducciones que dependen de cada casa en concreto, sobre todo a través de programas y tarjetas de fidelización. Como insisten los empresarios del sector de toda la vida, el trato personal, los servicios a mayores en cada estación e incluso la calidad del combustible son datos que también han de tenerse en cuenta, lo mismo que el hecho de que el conductor haya de abastecerse él mismo (así ocurre en algunas de las de bajo coste, una de las claves para tener mejores precios) o se encargue un empleado. Pero el portal del ministerio solo ofrece los datos absolutos y brutos: la letra pequeña ya la pone cada cliente.

Con todo, las gasolineras resisten los vaivenes e incluso van a más. En Bergantiños, Soneira y Fisterra, además de Cerceda, ya son 36 (dos más que a finales de año), aunque habría que añadir la de la AG-55.

«Non podemos facer nada, temos os prezos iguais dende o 2013»

Todos los trabajadores que dependen del coche sufren directamente estas subidas del precio del combustible. Entre ellos, los taxistas. Juan Varela, de Baio, se lo toma con resignación. «Ao final, lévalo como cho poñan, pagar hai que pagar», dice. En su caso se nota, «pero no dos camioneiros, moito máis», explica.

Lo de repercutir a los clientes estas oscilaciones es imposible: «Non podemos facer nada, temos os prezos regulados pola Xunta, e están iguais dende o 2013. E se só subira isto..! Pero o caso é que sobe todo», lamenta.

«A xente valora a calidade, e non mira tanto o prezo como antes»

Luis Ferreiro, empresario con estación en Bértoa, asegura que los clientes ya se están acostumbrando a los cambios, subidas y bajadas, y no miran tanto el precio como antes, con colas incluidas. «A xente valora a calidade, non mira tanto o prezo como antes. A atención, o servizo, que a gasolina teña un bo rendemento... Hai algunhas nas que iso non é así e xa estamos vendo clientes de volta», explica. Asegura que, si dependiese de ellos, los precios bajarían, pero quienes los manejan pueden cambiarlos mucho de la noche a la mañana.

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