Carballo / La Voz

En los 16 municipios de Bergantiños, Soneira y Fisterra, además de Cerceda, hay 414 lugares con 10 o menos habitantes censados. Nunca ha habido tantos (en el 2003 eran 228), y desde luego nunca se habían sobrepasado los cuatro centenares. Esta cifra es ya un poco más del 25 % (la cuarta parte) de cuantos lugares hay en la zona (se contabilizan los núcleos de población, que tanto puede tener un vecino como mil).

Los datos acaban de conocerse, y corresponden al Nomenclator que el Instituto Nacional de Estadística da a conocer todos los meses de enero, y que se nutre de la información que suministra cada Administración loca. Aun así, a veces se detectan errores, sobre todo en núcleos que aparecen como deshabitados cuando en realidad no lo están, o al revés: la realidad es que muchos vecinos, por el motivo que sea, deciden empadronarse o no, aunque al fin no lo lleven al dedillo. Y eso queda en la estadística, que en todo caso, aunque esas disfunciones, sí es una excelente radiografía de una comarca que pierde habitantes año tras año. En la actualidad, 110.868, frente a los 111.479 que había al término del 2017. Y, en cuento a la pérdida de vecinos en la zona rural, la verdad es que entre el año pasado y el actual se han mantenido relativamente bien, pero la caída en A Laracha ha sido clave. No en términos absolutos, que es de los pocos que aumentan, sino en aldeas que tenían 11 o 12 lugareños y ahora ya están en diez vecinos o menos. Y eso se nota mucho en un municipio plagado de núcleos.

«Agora xa case imos nós sós por moitos lugares»

José Manuel Gesto Suárez, de la panadería Añón de Barís (Rus, Carballo), aunque natural de la vecina parroquia de Erbecedo, en Coristanco, lleva toda su vida laboral repartiendo el pan por numerosos lugares de la zona. Llega hasta Bértoa, aunque su padre, en los tiempos de la venta a lomos de un caballo, lo hacía hasta A Baña.

Nadie como los panaderos para constatar cómo poco a poco se van despoblando los lugares. «En moitas partes van a menos, moito a menos. Xustamente onte pasei por varios núcleos de Entrecruces e vin ese baixón. Haberá quince anos, case che saía calquera a falar, e agora é moi distinto. Agora xa case imos nós sós por moitos lugares. E tamén se vendía máis, claro».

No obstante, no cree que se pueda aplicar el mismo análisis a toda la zona rural. «Hai parroquias que medran, que teñen máis tirón, e iso vese por exemplo en Sofán ou en Bértoa. Sitios como Erbecedo tiñan antes bastante máis forza da que teñen agora. Inflúe a motivación, a preocupación por eses sitios... En xeral, cada vez hai máis xente maior e menos nova».

«Cada vez hai menos xente, e o consumo tamén descende»

Miguel Rodríguez Varela, de Seaia, propietario del supermercado MM, en Malpica, lleva 30 años vendiendo los productos en varias localidades cercanas. O no tanto, porque llega hasta Soesto, en Laxe. Los vendedores a domicilio, que forman parte del día a día de las zonas rurales de Galicia, son testigos privilegiados de cómo ha ido cambiando el panorama en los últimos lustros. «Cada vez hai menos xente, e polo tanto o consumo tamén descende», resume sobre la situación de despoblación que ve cada día. Las zonas donde se trabaja mayoritariamente en el mar, que en teoría resisten mejor esa caída de habitantes, tampoco se libran: «É que tampouco están moi ben. Si que se vende máis cando hai produto, cando se traballa, pero o resto dos días non. Con mal tempo non se fai nada. Por aquí vívese moito ao día», explica. Por regla general, observa que «a cada paso hai menos xente, non só porque haxa poucos nacementos, senón porque moita xuventude marcha», detalla. Miguel, por cierto, lleva 28 años al frente de la entidad San Xulián de Seaia.

A Laracha y Carballo, en cabeza

Carballo y A Laracha son los municipios que más núcleos de población tienen en la comarca y, por tanto, también los que presentan más diferencias: desde los lugares más habitados, hasta los que tienen menos vecinos. En ambos casos, hay cien con diez vecinos empadronados o menos, según el INE. Llama la atención el caso larachés, con un aumento de 26 si se analiza desde esa franja simbólica. En cuanto a deshabitados, A Laracha también crece, con 30 en total, y Carballo pasa de 23 a 21, aunque suele haber discrepancias en estos números.

O reto demográfico: envellecemento e desenvolvemento local

Rosa Mª Sánchez

A Costa da Morte vai quedando valeira. Europa tamén. Asóciase a factores coma o envellecemento da poboación, a diminución do número de persoas mozas e unha menor tasa de natalidade.

Non é casualidade que exista un Comisionado do Goberno para este asunto, que as comunidades da «España vacía» cuestionen os repartos de fondos ou que o Comité das Rexións da UE redacte un dictame sobre o reto demográfico.

Un primeiro grupo de desafíos asóciase a esta nova pirámide de idade. Hai que garantir o acceso aos servizos que se derivan dos dereitos fundamentais da poboación envellecida.

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Almas en pena

E lugares de África creen que los que habitaron la tribu dejan el espíritu en este mundo, por eso tienen en cuenta lo que pensarían o lo que harían los muertos. Desgraciadamente, en gran número de aldeas de nuestro rural ya no queda ni quien se acuerde de los antiguos moradores. Entre sus piedras solitarias vagan las almas de los que fueron sus habitantes. Eran espacios llenos de vida, comidos ahora por la maleza y el olvido. Un castigo para nuestra sociedad que no sabe ver el valor del rural.

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La despoblación va a más en la Costa da Morte