Adiós a Meirama, un icono industrial de Galicia

El anuncio del cierre de la central térmica de Cerceda pone fin a casi 40 años de actividad de la central


Carballo

Con el lago de la parroquia de As Encrobas ya rebosante, la central de Meirama, la otra parroquia vecina del municipio de Cerceda, comienza a vaciarse. Naturgy (antigua Fenosa) ha hecho oficial en las últimas horas lo que ya era un secreto a voces. La falta de inversión futura para adaptar la tecnología hacia medidas no contaminantes pone fecha límite a la central térmica: junio el 2020. Un cierre, sobre el que aún habrá mucho que negociar, sobre todo en el empleo y en cómo se aplicará el desmantelamiento, que pone fin a casi 40 años de actividad. 

El lignito de la mina se acabó en el 2008, tras 28 años de explotación continua. Comenzó en ese momento el llenado de agua, y en el 2016 nacía del todo un enorme lago que está llamado a ser un gran centro de ocio, deporte náutico y sobre todo espacio natural, que ya lo es. Dejaba así de alimentar a la térmica, que desde entonces se ha nutrido de carbón foráneo.

Pero las exigencias medioambientales han cambiado mucho desde aquel mes de noviembre de 1980 en el que el entonces presidente del Gobierno Adolfo Suárez visitó la explotación, dando una especie de arranque al proyecto.

El conflicto de As Encrobas

Quedan atrás decenas de imágenes del conflicto de As Encrobas. Al principio, las cosas no fueron fáciles. Había que expropiar tierras para explotar la mina, y por tanto eliminar aldeas enteras: en el recuerdo quedan Gontón, Guichar, Soriga, Belsar, Burís, Francelos, Boián, Croeda, Avieira, Pumariño... Los enfrentamientos con la Guardia Civil en febrero de 1977 aún resuenan en muchas conciencias.

El fotógrafo de La Voz Xosé Castro inmortalizó imágenes para la historia de Galicia. Eso sí, no fue una lucha en balde, porque de las 10.000 pesetas que les daban por ferrado al principio, sí o sí, al final, gracias al tesón y al apoyo social, Fenosa se avino a negociar y los 600 y pico metros cuadrados del ferrado de Cerceda empezaron a valorarse en 350.000. Y además, hubo empleos para vecinos de la zona (y de fuera: llegaron de toda la provincia) y la construcción de casas. Nacían unas nuevas, asentamientos nuevos, y las otras se iban derribando poco a poco en un proceso gradual. Las últimas, en Pontoxo y Gontón, cayeron en 1992. En medio quedaban incluso los traslados del cementerio o la iglesia de As Encrobas.

Ahora Meirama se resume en ese gran lago de casi 150 hectómetros cúbicos, de 2,2 kilómetros que mide de largo, otro de anchura (171 hectáreas de superficie) y 200 metros de altura, además de todo un entorno boscoso que en algunas zonas parece un parque botánico, abarrotado de frondosas, con 839 especies vegetales y animales, y se han plantado 450.000 árboles, con un coste de 60 millones de euros.

El lago de Meirama, a vista de pájaro Gas Natural Fenosa ha invertido ocho años en inundar la mina de lignito para regenerar el hueco

La otra imagen es la gran chimenea de la central térmica, visible casi desde media provincia. Clave para cientos de trabajadores, pero también para las arcas municipales de (unos 800.000 euros al año del IBI) y desde luego por la generación eléctrica, con una potencia instalada de 563 megavatios.

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